Un mes sin la foto de Cendón

Treinta días después del secuestro, la familia del fotógrafo vive angustiada por la falta de noticias sobre su liberación


Ya estaban acostumbrados a sus ausencias en Navidad, pero no recibir ni una llamada ni un correo electrónico durante estas fechas supera la angustia tolerable por un padre, una madre y una hermana que cumplen un mes pendientes de una noticia que no llega. El fotógrafo José Cendón fue secuestrado el pasado 26 de noviembre en Somalia junto a un periodista británico en Puntlandia, cuando se dirigían al aeropuerto de Bossaso después de realizar un reportaje sobre la piratería en esta zona del continente africano.

La esperanza de la familia residente en Santiago tiene dos pilares: el «todo va bien, pero lento» y el «tengan paciencia», que una y otra vez repiten los responsables del Ministerio de Exteriores que llaman a casa de los Cendón al menos una vez al día. «El lunes nos llamó el ministro Moratinos en persona, pero el mensaje sigue siendo el mismo: hay que esperar», sentencia resignada María del Carmen, la madre del fotógrafo.

Tienen noticias de que su estado de salud es bueno y de que sus captores, que básicamente piden dinero, lo están tratando con corrección dentro de lo que supone sufrir un secuestro en una zona con unos terribles problemas de agua potable y otras inseguridades.

La voz de María del Carmen parece entera y firme al relatar las vivencias de las últimas semanas, en las que son conscientes de que han existido intensas negociaciones. Sin embargo, desde hace días las noticias no se salen de los parámetros marcados por Exteriores, que como es lógico no informa de la situación para garantizar la seguridad del secuestrado y no exponerlo a una situación de riesgo por tratar de acelerar su liberación.

«Mis padres están fatal»

Julia Cendón, la hermana, confirmó a Efe que por las noticias que reciben su estado de salud es bueno. Sin embargo, en los últimos días sus padres, octogenarios, están «fatal». Sobre los secuestradores de José afirma que «sentimientos no deben de tener, y corazón, tampoco», señala Julia, que está convencida de que «tampoco tienen prisa» y de que los captores están aprovechando estas fechas para meter más presión a los negociadores.

Una célula diplomática constituida en Londres es la encargada de dirigir los contactos para mediar con los somalíes, junto al embajador de España en Kenia, Nicolás Martín Cinto. Este ya intervino con éxito hace justo un año para lograr la liberación de las dos cooperantes de Médicos Sin Fronteras, la española Mercedes García y la argentina Pilar Bauza, que estuvieron apresadas durante una semana en Puntlandia.

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