Un dictador amante del lujo, la buena mesa y la bebida, y que raciona la comida al pueblo


La biografía oficial de Kim Jong-il mantiene que nació en Corea del Norte en 1942, pero parece que vino al mundo un año antes y en Siberia, donde sus padres estaban exiliados.

El joven Kim, huérfano de madre desde los siete años, heredó el poder de su padre en 1994, Kim Il-sung, quien había gobernado desde 1948.

Como había hecho su progenitor con él, Kim, conocido paradójicamente como Querido Líder , preparó a su hijo Kim Jong-chul, para que opte a la jefatura del Estado más férreo del mundo. Su vástago Kim Jong-nam perdió la posibilidad al ser detenido en Japón con un pasaporte falso.

Antiguos empleados del dictador de plomo confesaron que le apasionan las mujeres, pero no se sabe las qué ha tenido ni cuántos descendientes.

El frívolo y acomplejado Kim es un hombre preso de la imagen, pero solo de la que le interesa. De su look , pero no de sus acciones. Luce el pelo cardado hacia arriba y calza zapatos con plataforma para parecer más alto. Sin embargo, no se inmuta ante los campos de concentración.

Su histrionismo lo ha llevado a que el supuesto día de su cumpleaños sea fiesta nacional y se reparta el doble de ración de comida. Sus estatuas están por todas partes. La pobreza de su pueblo contrasta con sus caprichos -come con palillos chinos de plata-, presume de tener la mejor bodega del país con espacio para 10.000 botellas, y de poseer 20.000 películas de Hollywood. Pero no alardea de la figura de Don Quijote que le regaló hace años Santiago Carrillo. A lo mejor no sabe quién es.

Aseguran que siente predilección por la langosta, el caviar y el mejor sushi, que se lo llevan desde Japón. Y que se pierde por el coñac, lo que habría perjudicado su débil salud (diabético y con problemas de corazón). Pero su enfermedad es secreto de Estado, como la de Fidel Castro, quien a su lado pasa a ser un dictadorcito que para EE.?UU. no ha llegado ni siquiera a estar en el eje del mal. Claro que la energía nuclear cubana es otra.

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Un dictador amante del lujo, la buena mesa y la bebida, y que raciona la comida al pueblo