Sarah Palin se metió en su papel desde el primer minuto. En un enérgico y electrizante discurso ante la Convención Republicana, demostró que está dotada para cumplir a la perfección con la tarea que le toca: ser el perro de presa, el «pit bull con pintalabios», como ella mismo dijo, que muerda a los demócratas. Y así lo hizo. Dejó claro que tiene carácter, que no se arruga ni se impresiona fácilmente. «Acepto el desafío», afirmó tras ser nominada candidata a vicepresidenta.
Palin subió a la tribuna la noche del miércoles (madrugada de ayer en España) en horario de máxima audiencia y ante 20.000 ardientes militantes republicanos reunidos en el Xcel Energy Center de Saint Paul con ganas de guerra. La gobernadora de Alaska cumplió con sus expectativas. Los medios coincidieron en calificar el discurso de poderoso, inteligente y bien armado. «Ha nacido una nueva estrella», repetían en televisiones y periódicos.
Historia personal
Todas las miradas estaban puestas en esta madre ultraconservadora de cinco hijos que desde que fue presentada por John McCain como su compañera de fórmula, el sábado, no ha dejado de recibir críticas y ataques, algunos de ellos rozando la esfera personal. Su capacidad para asumir la vicepresidencia de EE.?UU. fue seriamente cuestionada. Ayer, despejo algunas dudas, aunque no todas.
A pesar de lo que se había adelantado, que iba a utilizar su intervención para presentarse ante el país, contar su historia personal y familiar y explicar sus logros políticos como gobernadora de Alaska, Palin dedicó la mayor parte de su discurso a elogiar a McCain y a enseñar los dientes a los demócratas, embistiendo con todo contra Barack Obama. Su imagen de «madre americana media», con el pelo recogido, sus habituales gafas y su permanente media sonrisa, le sirvió para lanzar durísimas críticas contra el senador afroamericano, repitiendo el mantra conservador contra él: que no tiene experiencia suficiente, que no ha tenido responsabilidades ejecutivas, que aparte de «sus dos libros de memorias no ha escrito ni una sola ley». Su tono fue irónico, con constantes alusiones a Obama -a veces rozando lo despectivo- que fueron jaleadas por los presentes.
«Hay algunos candidatos que usan el cambio para promover sus carreras. Y hay otros, como McCain, que usan sus carreras para promover el cambio», dijo en referencia a Obama.
También tuvo un mensaje para los medios: «No soy parte del stablishment político. Y he aprendido rápido, estos días pasados, que si no eres miembro de la élite de Washington, entonces algunos medios te consideran por ello poco cualificada. Pero les quiero decir a estos periodistas que no voy a buscar sus buenas críticas. Voy a servir al pueblo americano».
Al acabar el discurso, con toda su familia en el escenario, McCain apareció por sorpresa -como ya hizo Obama en Denver- y preguntó a la audiencia: «¿Creen que hemos elegido bien? ¡Qué familia más linda!». Los gritos y aplausos fueron ensordecedores. Anoche, McCain clausuró la convención, convertido en candidato oficial.