Prosigue la búsqueda de los 800 desaparecidos por el naufragio del ferry

En tierra el número de muertos por el tifón Fengshen se eleva ya a 598.


Los equipos de rescate reanudaron hoy la búsqueda de unos 800 náufragos desaparecidos tras el hundimiento de un ferry en la región central de Filipinas, azotada por un tifón que a su paso dejó casi 600 muertos y desaparecidos.

Dos días después del naufragio, cinco embarcaciones del servicio de Guardacostas, apoyadas por dos helicópteros, rastrearon las aguas próximas a las islas de la provincia de Romblón sin dar con supervivientes, aunque si hallaron nueve cadáveres flotando cerca de la isla de Masbate, a unos 60 kilómetros al sureste del punto en el que zozobró el transbordador.

Al mismo tiempo, buzos de la Marina intentaban abrir boquetes en el casco del buque para penetrar en varios compartimentos con la esperanza de que se hubieran creado burbujas de aire que permitieran sobrevivir a algunas de las personas que iban a bordo.

Pero las esperanzas de encontrar supervivientes dentro del barco disminuyeron aún más después de por segunda vez consecutiva una patrullera no encontrara ninguna señal de vida al abordar la parte del casco del «MV Princess of Stars» que sobresale del agua.

«Hemos golpeado el casco con la finalidad de recibir alguna señal si allí todavía hay gente con vida, desafortunadamente no ha habido respuesta», declaró a la prensa el teniente coronel Edgar Arevalo, portavoz de la comandancia regional de la Marina.

En el ferry, de unas 24.000 toneladas y propiedad de la naviera filipina Sulpicio Lines, iban 862 personas, incluidos 111 tripulantes, y no 746 ocupantes como informó el servicio de Guarda Costas pocas horas después que se produjera el desastre a tres kilómetros de la isla de Sibuyan.

Con las primeras luces del día, un grupo de 28 supervivientes del buque fue localizado cerca de Mulanay, localidad de la provincia de Quezón y a unos 150 kilómetros al sureste de Manila, al alcanzar la costa en un bote de goma tras una travesía de más de 24 horas, indicó el superintendente de la Policía, Fidel Posadas.

Y hacia el mediodía, otros dos supervivientes que tenían puestos los chalecos salvavidas, fueron encontrados en aguas cercanas a la isla de Romblón, al noroeste de la de Sibuyan, y trasladados al hospital local, explicó un portavoz del servicio de Guardacostas.

Con los náufragos hallados el lunes, son ya 34 los supervivientes y seis las víctimas mortales confirmadas por el hundimiento del barco sorprendido el pasado sábado por el temporal causado por el tifón «Fengshen», cuando navegaba con rumbo a la isla de Cebú.

A las tareas de búsqueda de las 822 personas que continuaban desaparecidas, estaba previsto que en las próximas horas se uniera un navío de guerra estadounidense que zarpó de la base militar de Okinawa, en Japón.

Reynato Lanoría, uno de los tripulantes, declaró a una radio local, que observó como cerca de un centenar de personas se arrojaron por la borda o pudieron subirse a los botes salvavidas antes de que el transbordador comenzara a hundirse.

De confirmarse la muerte de los desaparecidos en el naufragio, será el accidente marítimo más grave ocurrido en Filipinas desde diciembre de 1987, cuando cerca de 4.400 personas perecieron en el sur del país después de que el transbordador «Doña Paz» chocase contra un petrolero, en el mayor desastre en la historia de la navegación comercial de viajeros.

En tierra firme, al menos 224 personas han muerto y otras 374 han sido dadas por desaparecidas a causa de las riadas y los aludes provocados por el tifón a su paso por regiones del centro y del sur de éste archipiélago formado por unas 7.000 islas, según la Cruz Roja filipina.

En la isla de Negros, que con la provincia de Iloilo es una de las zonas más de la región central, la cifra de personas desaparecidas se eleva a 200, y cerca de 63.000 personas han sido evacuadas de sus hogares debido a las inundaciones y al riesgo de nuevos corrimientos de tierra.

En una vídeo conferencia desde Estados Unidos, donde se encuentra en visita oficial, la presidenta filipina, Gloria Macapagal Arroyo, ordenó a su Gabinete examinar la situación causada por el tifón, que según los primeros cálculos, ha causado daños en la infraestructura y la agricultura por valor de 1.700 millones de pesos (38 millones de dólares).

«Fensghen» se alejó el lunes de la isla de Luzón, en el norte de Filipinas, en dirección al sur de China a una velocidad de 15 kilómetros por hora, según los meteorólogos filipinos.

En la capital filipina, donde el temporal ocasionó cortes del suministro eléctrico y arrancó árboles en amplias zonas del área metropolitana, los colegios siguen cerrados.

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