Fidel Castro insinúa por primera vez el final de su carrera política

El líder cubano fue elegido hace unos días candidato a un escaño en la Asamblea para los comicios de enero


Tras más de dieciséis meses de convalecencia y silencio sobre sus planes de futuro, Fidel Castro, el presidente cubano desde enero de 1959, dejó ayer entreabierta la posibilidad de no seguir en el poder, al menos de facto, al afirmar en una carta leída en la televisión nacional que no tiene intención de aferrarse a sus cargos, sino de aportar sus «experiencias e ideas».

«Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir», señala Castro, de 81 años y convaleciente desde julio del 2006 de una enfermedad nunca especificada, en una misiva enviada al programa Mesa Redonda. Aunque durante su convalecencia Castro ha escrito más de 60 «reflexiones» -editoriales en la prensa-, ha concedido dos entrevistas a la televisión cubana y hablado hasta en tres ocasiones por teléfono y en directo con el líder venezolano, Hugo Chávez, su amigo y aliado, hasta el momento el dictador cubano había guardado un estricto silencio acerca de sus planes de futuro.

Entretanto, el Gobierno estuvo en manos, de forma provisional, de su hermano menor, Raúl, de 76 años, aunque las autoridades aseguraron siempre que Fidel era «consultado» sobre todas las decisiones.

Las especulaciones acerca de su futuro arreciaron de nuevo a comienzos de mes, cuando Castro, quien no ha sido visto en público desde el 26 de julio del 2006, fue seleccionado como candidato a ocupar un escaño en la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral cubano) en las elecciones del 20 de enero.

Ser diputado es condición indispensable para seguir al frente de la isla, ya que de entre los 614 miembros de la Asamblea se escoge en marzo a los 31 representantes del Consejo de Estado, cuyo presidente es a la vez jefe de Estado y de Gobierno.

Aunque su condición de diputado no implica que vaya a aspirar al máximo cargo en el Gobierno, desde que se instituyó este sistema, en 1976, Castro siempre lo ha ocupado. La misiva de ayer deja la puerta abierta sin embargo a un eventual cambio en la cúpula de la isla. Pero tampoco se puede decir que se avecina un relevo, ya que Castro agrega en su carta: «Pienso como [el arquitecto brasileño Oscar] Niemeyer, que hay que ser consecuente hasta el final».

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