Los McCann vuelan con sus hijos a Inglaterra para preparar su defensa

La pareja insiste en que no tiene relación con la desaparición de la pequeña y pide que prosiga su búsqueda


El regreso ayer desde la localidad lusa de Faro de los padres de Madeleine al Reino Unido, en condiciones propias de una pareja vip más que de sospechosos de homicidio, en un vuelo regular pero con acceso desde un área reservada, sumió la investigación sobre la desaparición de la niña en un mar de ambigüedades.

Kate y Gerry McCann, que la policía portuguesa considera relacionados con la muerte accidental y la ocultación del cadáver de su hija, negaron las acusaciones y aseguraron haber abandonado Portugal con el consentimiento de las autoridades.

Pero fuentes oficiales lusas y medios locales aseguraron que no habían cumplido estrictamente las formalidades de la salida aunque las autoridades estaban al corriente y no la impidieron. Fuentes oficiales portuguesas confirmaron que la Policía estaba informada.

En la práctica, la pareja podía abandonar el país porque sólo estaban sujetos, tras ser interrogados el viernes, al «control de identidad» y a comunicar ausencias superiores a cinco días de su domicilio habitual, que fijaron en el Reino Unido.

Ahora, en medio de esa ambigüedad legal relativa a su condición de sospechosos, no está claro qué efecto legal tendrán las comunicaciones judiciales a la pareja fuera de la jurisdicción territorial portuguesa. Como sospechosos en el caso, la Policía puede convocarlos a interrogatorios, presentarlos ante el fiscal o el juez, e incluso recluirlos en prisión preventiva, aunque los McCann dijeron antes de irse que estudiarán en Gran Bretaña sus futuras acciones legales. Además de preparar su defensa para demostrar su «total inocencia», la portavoz Justine McGuiness dijo que vuelven a casa para que sus otros hijos pequeños «vuelvan a tener una vida normal».

En un comunicado leído en Faro por McGuinness, que repitió luego Gerry McCann con voz quebrada en suelo británico, el matrimonio subrayó que no tiene ninguna relación con la desaparición de su hija y pidió que prosiga su búsqueda.

El propio Gerry, en declaraciones a un medio británico, insistió en la inocencia. «Pero ahora luchamos por nuestras vidas, estamos viviendo nuestra peor pesadilla y ahora las cosas no hacen más que empeorar». En otro medio aseguran que apelarán al ministro de Exteriores británico, David Miliband, para que interceda en el caso. Los padres han tomado esa decisión al sentirse «enfadados y horrorizados» debido a que la búsqueda de su hija de 4 años se ha visto interrumpida por el sorprendente giro de la investigación policial, en la que han pasado de ser víctimas a sospechosos de la muerte de Madeleine.

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