Reiteró el liderazgo ofensivo de su país en aras de la seguridad nacional
02 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.«América es adicta al petróleo». Esta fue la frase más contundente y novedosa que pronunció George W. Bush durante los 52 minutos que tardó en fijar su agenda para el 2006 en el discurso sobre el estado de la Unión, en el que reiteró la mayoría de las propuestas que arrastra desde el inicio de su segundo mandato. En horario estelar, y televisado por todas las cadenas, el presidente repasó la madrugada de ayer la agenda nacional e internacional en su intervención desde el Capitolio ?interrumpida hasta 20 veces por los aplausos, como es habitual? ante senadores, diputados, la plana mayor del Ejército, el Tribunal Supremo y su Gabinete. Minutos antes, la «madre coraje» de América, Cindy Sheehan, que perdió a su hijo en Irak, fue sacada de la sala detenida por no querer quitarse una camiseta con un mensaje antibélico. Después de acabar, los demócratas despedazaron su discurso resumiendo que «hay una mejor manera» de gobernar el país. Sin rodeos, Bush declaró que «América es adicta al petróleo» y que esa dependencia se acabará mediante el desarrollo de tecnología y reduciendo las importaciones de «regiones inestables». Anunció la «Iniciativa de energía avanzada», que representará un aumento del 22% en investigación sobre alternativas limpias y en la producción de etanol. Así, dijo, «podremos sustituir para el 2025 más del 75% de nuestras importaciones de petróleo de Oriente Medio». En este mismo capítulo, indicó que, a pesar de los altos precios del crudo y el azote de huracanes como el Katrina, la economía «es saludable y vigorosa», con un ritmo de crecimiento acelerado. «Nuestra gestión económica es la envidia del mundo, pero no podemos ser complacientes» y alertó sobre la pujanza de India y China. Respecto a la inmigración, Bush volvió a proponer su plan de trabajadores temporales ?después de subrayar que los inmigrantes son necesarios para levantar la economía?, rechazando una amnistía para los indocumentados y apostando por reforzar la seguridad en sus fronteras, en especial con México. Terrorismo El presidente repitió la necesidad de seguir en la «ofensiva» en la lucha contra el terrorismo y pidió al Congreso que haga permanente la Ley Patriótica. Asimismo, defendió una vez más su controvertida orden de espionaje doméstico para evitar nuevos atentados en suelo estadounidense. Sobre los temas calientes de la actualidad internacional, Bush volvió a defender la guerra en Irak y reiteró que, si bien el número de soldados disminuirá este año, EE.UU. no habrá una retirada precipitada. A Irán le acusó de «desafiar» a la comunidad internacional con sus aspiraciones de tener la bomba nuclear, «algo que el mundo no puede permitir». También enunció las condiciones que deben regir las relaciones entre Washington y Hamás, al pedirle que «reconozcan a Israel, se desarmen, rechacen el terrorismo y trabajen por una paz duradera». Al final de su intervención aprovechó para urgir al Congreso que apruebe una legislación que prohíba la clonación humana en todas sus formas. Aliado de Israel Más tarde, en una entrevista a bordo del Air Force One, Bush denunció el «discurso amenazador» del presidente iraní: «Estoy preocupado por una persona que ha dejado claro que sus intenciones son destruir Israel». «Israel es un aliado sólido de Estados Unidos, saldremos en su defensa si fuera necesario». Consultado si eso significaba que EE.UU. se levantaría militarmente en defensa de Israel, Bush dijo: «Puedes apostar que defenderemos a Israel».