Los socialistas echan mano de Jospin para salvar la Constitución

El ex primer ministro admite que es difícil ganar el referéndum con un Gobierno tan impopular Advierte de que con votar no para castigar al Ejecutivo no se logrará la dimisión de Chirac


corresponsal | parís

El ex primer ministro francés Lionel Jospin, retirado de la política desde abril del 2002, intentó anoche reconducir el carácter que los sondeos dan al no. En el informativo de mayor audiencia de la televisión francesa y con las encuestas que cifran el rechazo a la Constitución europea en el 54%, el ex dirigente socialista pidió a los electores de izquierdas que «se concentren en hacer evolucionar Europa hacia lo social», en lugar de castigar la política de los actuales dirigentes nacionales y más cuando «todos los noes son incompatibles entre sí».Jospin reconoció que ganar un referéndum con un Gobierno tan impopular como el de Jacques Chirac «no es nada fácil», pero que este voto no cambiará nada al día siguiente, puesto que el presidente ya ha descartado cualquier posibilidad de dimisión. Las críticas le llueven a Jacques Chirac a la espera de su tercera y última intervención en la televisión mañana jueves. Entre los defensores del no, el ex ministro de Interior Charles Pasqua considera que se ha «comprometido demasiado» y ha demostrado «desprecio» hacia los electores del no, lo que «no es una actitud muy digna de un presidente de la República». También desde el rechazo a la Constitución, pero desde las filas socialistas, el diputado Jean-Luc Mélanchon tacha la actitud de Chirac de «casi un abuso de poder». Pero entre los defensores del sí se palpa tensión. La también ex ministra con Alain Juppé Corinne Lapage cree que Chirac debería anunciar cuanto antes un cambio de gobierno y que no se presenta a la reelección en el 2007. Ayer dijo que el sí «se hunde por sus defensores, empezando por el presidente y el primer ministro, que a cada aparición lo hacen bajar uno o dos puntos». Precisamente en su última intervención pública, Jean-Pierre Raffarin quiso levantar la moral de los militantes de su partido. Tras llamarles al «coraje del sí» se apresuró a anunciar «medidas de urgencia para relanzar la política de empleo». En el mismo acto, su dos veces ministro y actual presidente de la Unión por un Movimiento Popular, Nicolás Sarkozy, definió sus tres años de colaboración como «un tándem imposible que no ha funcionado nada mal». Y ambos se ensañaron con el socialista Laurent Fabius, que tras agarrarse al plan B mencionado por Jacques Delors, sacaba a relucir un presunto plan C. Para Raffarin, lo que prepara es «un plan F: Fabius por Fabius», prueba inequívoca de su ambición.Delors, optimistaEntre los defensores de la Constitución europea el más optimista es el ex presidente de la Comisión. El socialista Jacques Delors cree que el sí puede aún remontar las diferencias porque «generalmente un referéndum se juega en la última semana y a veces en las últimas horas».En busca del voto se fue ayer el ministro de Exteriores a un barrio popular de París de inmigrantes. A Michel Barnier un argelino quiso venderle un reloj «made in China» mientras calificaba el euro como «el mayor de los timos».

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