«Sin Arabia Saudí, no hubieran sucedido los atentados del 11-S»

INTERNACIONAL

PERIODISTA Y ESCRITOR ESTADOUNIDENSE En «Los Bush y los Saud», Unger denuncia la relación secreta y los estrechos vínculos comerciales de la familia del presidente de EE.UU. y la dinastía reinante en el país saudí

21 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El periodista Craig Unger desvela en Los Bush y los Saud (Bronce) la «relación secreta entre las dos dinastías más poderosas del mundo», como afirma el subtítulo de este sorprendente y polémico libro. Su trabajo es una de las columnas vertebrales del ya célebre documental de Michael Moore Farenheit 9/11, en el que el autor aparece en varias ocasiones. «Nunca un presidente estadounidense había estado tan cerca de un gobernante de otro país», asegura Unger, que denuncia esa dependencia basada en estrechas relaciones comerciales. -¿Qué papel jugó Arabia Saudí en los atentados del 11 de septiembre? -Fundamental. Se puede decir que sin Arabia Saudí no hubieran sucedido los atentados del 11-S. Quince de los 19 terroristas eran saudíes, Osama Bin Laden es saudí y parte del dinero que el Gobierno saudí da para supuestos grupos caritativos musulmanes fue a parar a Al Qaida. -¿Por qué Bush autorizó la salida de 140 saudíes, entre ellos familiares de Bin Laden y miembros de la casa real saudí poco después de los atentados? -Por una cuestión de amistad. Es inconcebible que tras los ataques, que fueron crímenes de guerra, dejara salir sin interrogar a personas que podrían haber revelado algo. Era imprescindible haberles sometido a un tercer grado. Pero los saudíes han hecho inversiones multimillonarias en las empresas ligadas a los Bush y éste prefirió encubrir a sus amigos que optar por el bien de su país y les permitió que se marcharan cuando estaba prohibido el tráfico aéreo. Las relaciones son especialmente estrechas con el embajador saudí en Washingon, el príncipe Bandar, al que los Bush consideran un miembro más de la familia, que acude a sus residencias en Maine y Tejas habitualmente y cuando quiere a la Casa Blanca, como hizo el 13 de septiembre, y al que llaman Bandarbush. -¿Por qué mantiene relaciones tan amistosas EE.UU. con un país que es una teocracia que viola los derechos humanos? ¿No le parece un escándalo? -Sin duda, es un escándalo. Esa relación se remonta a 1945 cuando Estados Unidos decidió tener una relación especial con la dinastía saudí para que le proporcionara su petróleo a buen precio a cambio de ayudarle a mantener su seguridad. Fue un pacto con el diablo que estamos pagando todavía. Los Saud han invertido 1.400 millones en empresas ligadas a los Bush. Y también lo han hecho en otras relacionadas con el ex secretario de Estado James Baker, con Cheney o con Condoleeza Rice. Estados Unidos depende de los saudíes porque es un país adicto a la gasolina. -¿Por qué no se denuncia en EE.UU. esta relación de intereses, al margen de la película de Moore y de su libro? -La ceguera y la desinformación que padece la sociedad estadounidense son aterradoras. El hecho de que el 70% de los norteamericanos crean aún que Irak estaba detrás del 11-S demuestra hasta qué punto los medios desinforman, en un país en el que los periodistas han decidido dejar de hacer preguntas incómodas cuando consiguen una entrevista. La crítica queda para los libros, pero en mi caso los republicanos se las arreglaron para que no tuviera cobertura y me acusaron de conspirador y de loco. Los saudíes también presionaron y lograron que la editorial que iba a publicarlo en el Reino Unido no lo hiciera. Finalmente encontré otra. Con ese estado de cosas es normal que no se denuncie más esa relación. Aunque Kerry sacó el asunto en la convención demócrata, criticó duramente la dependencia de Bush respecto a Arabia Saudí y dijo que este país no podía marcar el fututo de Estados Unidos. -¿Qué pretende hacer Bush en Oriente Medio? -Su objetivo es dominarlo, ha empezado por Irak y seguirá por Irán, Yemen, Libia o Arabia Saudí, por la necesidad que tiene EE.UU. de petróleo. Pero no tiene voluntad de solucionar el conflicto israelo-palestino, lo que ha provocado roces con Riad.