Dos informes culpan a Rumsfeld

Óscar Santamaría CORRESP. | NUEVA YORK

INTERNACIONAL

El secretario de Defensa fomentó en Abu Ghraib un ambiente en el que los abusos y vejaciones a los prisioneros se convirtieron en la norma

25 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

A poco más de dos meses para las elecciones presidenciales, un nuevo varapalo sacudió la Casa Blanca, en especial a una de sus más destacadas figuras, el secretario de Defensa, Ronald Rumsfeld. Dos nuevos informes sobre lo sucedido en la prisión de Abu Ghraib señalaron que la responsabilidad por las torturas sufridas por los detenidos a manos de soldados estadounidenses traza una línea directa que llega a la oficina de Rumsfeld, quien meses atrás defendió el trato que el Ejército dio a los detenidos diciendo que lo sucedido era cosa de «unos pocos oficiales». No obstante, el panel presidido por James M. Schlesinger, señaló que la dimisión del secretario de Defensa sería un error. «Si cada secretario tuviera que dimitir por lo que hace alguien por debajo de él, la mesa del Gobierno estaría vacía», señaló Schlesinger. El que no piensa así es el candidato demócrata John Kerry quien, durante un mitin en Filadelfia, pidió su renuncia y exigió al presidente Bush que nombre un equipo de expertos para reformar los métodos usados para obtener información de los detenidos. El esperado informe destacó «fallos mayores» en la planificación que hicieron Rumsfeld y sus ayudantes para hacer frente a los ataques de grupos insurgentes tras la invasión de Irak. «Cualquier administración de defensa debe adaptarse a las nuevas condiciones cuando aparecen, y en este caso nosotros estuvimos lentos», señaló Schlesinger, ex secretario de Defensa. En el informe se indica que a finales del 2002 el equipo de Rumsfeld creó el ambiente en el cual los abusos y torturas se convirtieron en la norma. Y lo hicieron creando la confusión sobre cuáles eran las técnicas más adecuadas para conducir los interrogatorios a los detenidos y más tarde sin reforzar con más oficiales a los funcionarios de la prisión, desbordados por la cantidad de detenidos. También se critica que muchos de los oficiales de inteligencia que sirvieron allí fueron trasladados desde la base cubana de Guantánamo, sin tener el entrenamiento adecuado para lidiar con el conflicto de Oriente Medio. En otro informe, el segundo de la semana, realizado por el propio Ejército y dado a conocer ayer, se critica que los responsables militares a cargo de la operación en Irak no facilitaran de forma correcta el acceso de organizaciones internacionales como la Cruz Roja a los prisioneros, que en algunos casos fueron escondidos. También se cifra en más de 30 a los soldados involucrados de forma directa en las torturas, entre las que citaron abusos a menores e incluso una violación, además de a personal civil y médicos destinados en Abu Ghraib para atender a los detenidos. Hasta la fecha, siete soldados estadounidenses que sirvieron en la prisión han sido acusados de diversos delitos. Algunos han declarado que actuaron siguiendo órdenes de sus superiores. Tras conocer las conclusiones, Rumsfeld señaló que la investigación ha dado «importante información y recomendaciones». «Hemos dicho desde el principio que ibamos a investigar estos incidentes hasta el fondo, hacer averiguaciones y las correcciones apropiadas y hacerlas públicas», afirmó Rumsfeld, cuya posición pende de un hilo en el caso de que Bush sea reelegido como presidente.