GENIO TÁCTICO

La Voz

INTERNACIONAL

ENRIQUE VÁZQUEZ ANÁLISIS

25 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

En términos políticos y puramente prácticos, Yaser Arafat ha hecho probablemente lo que más le conviene. Pero es sobre todo en términos psicológicos en los que su decisión sobre su viaja a la cumbre de Beirut es atinada y le acredita como el consumado táctico que es. En efecto, el líder palestino evita que «Sharon le dé permiso», una actitud que oscila entre lo ridículo y lo humillante. En segundo lugar, no corre riesgos de que no se le permita regresar y podrá, por tanto, seguir ganando puntos como jefe de la resistencia nacional. En efecto, el liderazgo de Arafat no ha hecho más que reforzarse en su condición de prisionero de facto desde el tres de diciembre. Arafat hizo saber su determinación antes de que sucedieran dos cosas: a) que se reuniera, para estudiar su status, el mini-gabinete israelí de seguridad; b) que se conociera el resultado del último intento del mediador, general Zinni para lograr un alto el fuego. El escenario es de los que hacen época: la silla vacía del rais palestino en la potencialmente histórica cumbre árabe tendrá todo el protagonismo. No es tan insólito en la historia que alguien físicamente ausente sea el actor principal de un drama que, sin él, no tiene una conclusión fácil. Es cierto que había opiniones distintas en el campo árabe y, formalmente, se tenía su presencia en Beirut como «absolutamente indispensable». Pero no lo es tanto: delegados palestinos del más alto nivel estarán allí y Arafat ya ha dado su explícita aprobación a la que parece redacción final mancomunada por la Liga Árabe y que traduce la llamada iniciativa saudí. El general Sharon, impávido, ha sugerido estos días que le gustaría ir a Beirut... Pero, que se sepa, no le han invitado.