Los antiglobalización se reúnen por segunda vez en Porto Alegre para concretar su alternativa al modelo neoliberal Ambos se celebran desde hoy al 5 de febrero, pero son radicalmente opuestos. En el Foro Económico Mundial de Davos, que celebra su trigésima segunda edición en Nueva York por solidaridad con las víctimas de las Torres Gemelas, se reúnen los más poderosos en defensa del libre mercado. En el Foro Social Mundial de Porto Alegre (Brasil) se citan los enemigos del modelo neoliberal, que quieren recuperar espacio tras el 11-S, a partir de los cuales las protestas contra el sistema se asimilan al antiamericanismo.
30 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Reunidos en torno al lema Otro mundo es posible, 60.000 participantes llegados de 130 países, de los que 10.000 son delegados y 2.000 movimientos de la sociedad civil, tomarán parte en el macrocónclave. Un salto cuantitativo enorme con respecto a la cita que tuvo lugar hace un año, a la que asistieron 20.000 personas. Tras su espectacular irrupción en noviembre de 1999 cuando 40.000 manifestantes bloquearon con éxito la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Seattle, los antiglobalización han sido estigmatizados por la violencia que protagonizan grupos muy reducidos. En este sentido, hay que destacar que el Foro descartó la inscripción de organizaciones con vínculos terroristas, como es ETA. Para mostrar que es un movimiento constructivo y no sólo contestatario, han organizado estas reuniones anuales para realizar propuestas concretas que diseñen una alternativa real, no utópica, al modelo ultraliberal. El método de trabajo será constituir más de 700 talleres en los que se debatirán 26 grandes temas. Cada una de esas cuestiones será objeto de una conferencia de la que se ha encargado a una o varias organizaciones reconocidas por su competencia en la materia. Cuando concluya el Foro se publicarán «cuadernos de propuestas», pero no habrá un «programa de Porto Alegre». Las propuestas sobre las que se profundizará serán, entre otras, la imposición de tasas sobre los flujos de capitales, para combatir la especulación y extraer recursos en favor de los países en desarrollo; la anulación de la deuda externa; la supresión de los paraísos fiscales; la reorganización de la producción agrícola y la prohibición de los alimentos genéticamente modificados. Otro de los objetivos es reformar el sistema de gobierno mundial para reequilibrar el peso de las diferentes organizaciones internacionales. Así, estiman que el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio no tienen que prevalecer sobre la Organización Internacional del Trabajo o de la Salud. La carta universal de los Derechos Humanos de la ONU debe servir como marco de referencia. Al mismo tiempo abogan por reforzar la participación de los ciudadanos en las democracias.