Más de 500 jóvenes asiáticos se enfrentan a la policía inglesa durante siete horas

La localidad de Oldham vivió uno de los incidentes racistas más graves de los últimos tiempos en Gran Bretaña Inglaterra vivió en la noche del sábado uno de los peores disturbios raciales registrado en los últimos años en Gran Bretaña. Unos 500 jóvenes de origen asiático se enfrentaron a la policía durante más de siete horas en la ciudad de Oldham, con el resultado de 20 policías heridos y 17 detenidos. Los enfrentamientos no son nuevos en una ciudad en la que los habitantes de origen asiático serán pronto la mayoría. La tensión racial no podía llegar en un peor momento, cuando uno de los temas más conflictivos en la campaña electoral en la que está inmerso el país ha sido el trato que se está dispensando a los que llegan al país en busca de asilo.


LONDRES

Los enfrentamientos comenzaron cuando un grupo de jóvenes blancos del barrio apedrearon un comercio indio y la casa de una familia de esa misma nacionalidad en el área de Glodwick, suceso originado, según cree la policía, por una discusión mantenida con anterioridad entre dos adolescentes de las dos etnias.Aunque la policía actuó y se practicaron cuatro detenciones -cuatro jóvenes blancos- al poco de este suceso un grupo de unos 100 muchachos asiáticos atacaron el pub -casualmente llamado Live and Let Live, Vive y deja Vivir-, con cócteles molotov, fuegos de artificio y piedras.Cada vez peorPero la situación se deterioró con el paso de las horas. A las 10.30 de la noche, 200 policías uniformados con material antidisturbio que llegaron desde el área de Manchester se enfrentaban con unos 500 jóvenes asiáticos en una batalla que duró siete horas.Durante los enfrentamientos se produjeron algunos momentos de enorme peligro, en especial cuando la policía fue tiroteada por los manifestantes. Una de las armas apareció en la mañana de ayer en el desolado paisaje que quedó tras la batalla campal.Paisaje desoladorDurante la refriega, cuatro bares fueron asaltados y numerosos vehículos fueron incendiados, entre ellos varios de la policía. «Las calles de la zona de Glodwick recordaban a las de Jerusalén», explicó un testigo. «Vehículos ardiendo, edificios dañados, escombros, basura, y todo ello envuelto en columnas de humo que dificultaban la respiración, transformaron el paisaje urbano al que están acostumbrados los vecinos de esta zona.Líderes de la comunidad asiática lamentaron la actitud de aquellos miembros de la comunidad blanca que incitan a la violencia, e instaron a los suyos a volver a la normalidad. Así, el presidente de la Asociación de Jóvenes de Bangladesh de Oldham, Ashid Ali, abogó por la necesidad de impedir que los disturbios «vuelvan a producirse. Lo de ayer (por el sábado) fue un caso aislado y necesitamos regresar a la normalidad», añadió.El ministro del Interior británico, Jack Straw, condenaba «sin reservas» los disturbios. Para Straw, el incidente «es grave y debe ser condenado sin reservas. Vivimos en una sociedad multicultural y multirracial. No creo que nadie haya dicho nunca que no hay tensiones en nuestra sociedad», añadió el ministro. Sin embargo, el titular de Interior defendió «el deber fundamental de garantizar que la gente sea tratada con igualdad, al margen de sus orígenes raciales o sus creencias religiosas». Para Straw, la refriega da pie al «desafío» de utilizar los mecanismos y la legislación pertinentes para crear «comunidades más felices y eso incluye a Oldham».Un portavoz del Partido Liberal Demócrata acusaba al líder del partido tory, William Hague, de haber caldeado el ambiente con sus comentarios racistas durante los debates sobre la concesión de asilo a indocumentados. Sin embargo, Hague se defendió indicando que «asilo es un término muy distinto a racismo». Ayer, la policía temía que durante la madrugada se reprodujera la algarada callejera en las zonas asiáticas de la ciudad.

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