Rosalía se ahoga en el angustioso videoclip de «Bagdad»

Ha llegado el momento de su liturgia. Y como con sus anteriores temas, la catalana ha conseguido crear expectación y sorprender con su apuesta


Tras bajarse de la barra, se encierra en el cuarto de baño. De la sonrisa pasa al mar de lágrimas en cuestión de segundos. Un mar de lágrimas en el que Rosalía se ahoga literalmente. Poco a poco el nivel del agua va cubriendo su cuerpo. De repente solo sobresale su cabeza, pero ella sigue cantando. Es la liturgia. El capítulo 7 de El Mal Querer. Esto es lo que la catalana tenía preparado para uno de los grandes temas de su disco, Bagdad.

La cantante había sembrado. Llevaba días anunciando que llegaba una nueva pieza. Y había creado expectación (como siempre). Había colgado un adelanto en el que se le veía enfundada en el mono rojo de cuero y con una peluca rubia. Esta tarde, a las 18.00 horas como nos había anunciado, ha dejado a su público ver el resto. Lo acompañó de un breve mensaje: «para todos a los que le rompieron el corazón y se ahogaron en su pena». Y en cuestión de segundos, como todo lo que tiene que ver con ella, ya era tema de conversación.

Esta canción toma como base el tema Cry me a river de Justin Timberlake y consigue desmostrar empíricamente la capacidad creativa de Rosalía. Es capaz de otorgar un sonido nuevo a algo ya existente, una inyección tremenda de frescura de la que colgarse horas a través de los altavoces.

Su disco, El Mal Querer está articulado como una historia de reafirmación femenina tras una relación contaminación. Dividida en 11 capítulos, Rosalía le canta a la boda, a los celos, a las peleas ya todo el proceso que desemboca en su empoderamiento. Una obra fresca, moderna, capaz de darle al mainstream más actual un aroma flamenco y que funcione, que el público no se inmute, sino que la aplauda. No es fácil. El mérito más grande de Rosalía con sus últimas canciones ha sido poder huir del explotadísimo ritmo reguetonero y sonar en todas las listas de reproducción del país (y parte del extranjero).

Compuesto, coproducido y planeado por la propia Rosalía, está llamado a ser el punto de inflexión de su carrera. La parte fundamental de un proyecto que va más allá de este trabajo discográfico y que se complementa con los videoclips y los apabullantes directos coreografiados de la catalana.

Hay poder en las letras de El mal querer. Un diálogo continuo entre un hombre y una mujer. Ella pone la voz a ambos, por lo que puede llegar a costar distinguir donde empieza uno y acaba otro si uno se pierde en las palabras.

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