Cuando Meghan hizo llorar a Kate antes de la boda

La relación entre ambas no es tan cordial como se hace ver de puertas afuera


Ayer se cumplió un año del anuncio oficial del compromiso entre Meghan Markle y el príncipe Enrique y la imagen del cuento de hadas que rodeó a su historia ya ha tocado a su fin. Ahora los trapos sucios empiezan a airearse fuera de palacio. Hace unas semanas supimos que la asistente personal de la exactriz, Melissa Touabti, abandonó repentinamente su trabajo. También nos enteramos de que la negativa de Isabel II a prestarle la tiara de esmeraldas que ella quería desató la ira de los duques de Sussex y levantó las alarmas sobre el fuerte carácter de Markle. El Telegraph londinense acaba de revelar que la relación entre Meghan y Kate Middleton tampoco es tan cordial como se hace ver de puertas afuera. A principios de año, durante la prueba del vestido que la princesa Carlota iba a llevar a la boda como pequeña dama de honor, Kate acabó llorando, aunque no ha trascendido por qué. Es cierto que la duquesa de Cambridge acababa de dar a luz al príncipe Luis y a veces las hormonas pueden poner los sentimientos a flor de piel, pero el runrún sobre la mala relación de las cuñadas sigue dando vueltas por la corte. El Mail on Sunday asegura que ambas son «dos personas muy diferentes que realmente no se llevan bien». De hecho, se apunta a que esa mala relación es una de las causas de la repentina mudanza que han emprendido Enrique y Meghan para dejar el palacio de Kensington, donde comparten residencia con otros familiares en distintos apartamentos. Ahora se trasladarán a Frogmore Cottage, en Windsor, una propiedad del siglo XVII donde hace un año la pareja se hizo la sesión de fotos oficiales de su compromiso y donde celebraron la fiesta nupcial en la noche de su boda. Después de algunas reformas que abonará la abuela, el año que viene la pareja se trasladará a su nueva casa en busca de intimidad y espacio para el bebé.

Aunque ha transcurrido un año desde su compromiso, para Meghan no está resultando fácil someterse a las estrictas reglas de palacio después de treinta años haciendo lo que le ha dado la real gana.

Ruptura confirmada

Amaia y Alfred ya no son pareja. Es la historia de una ruptura anunciada que desde hace semanas ni se confirmaba ni se desmentía, ya que ambos hablaban de forma ambigua para sembrar la duda. La revista ¡Hola! confirmó ayer a través de fuentes cercanas que la pareja eurovisiva tomó caminos separados hace un mes. La decisión, al parecer, fue de la ganadora de Operación Triunfo 2017. Aunque ambos viven en Barcelona, cada uno está volcado en proyectar su carrera en el mundo de la música aprovechando la fama que les proporcionó el concurso de TVE. Las alarmas saltaron este lunes cuando la revista ¡Qué me dices! publicó una imagen de Amaia saliendo de la casa de Alfred llevándose una caja con sus pertenencias. ¿Y por qué se sabe que son suyas? Pues porque en la caja había una etiqueta que ponía: «Esta es la caja de Amaia». Para que no haya dudas.

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