El calvario de Mario Casas para ser «El fotógrafo de Mathausen»

El actor gallego tuvo que someterse a un estricta dieta para perder 12 kilos en cuatro meses tal y como exigía el guion


El fotógrafo de Mauthausen es la nueva película que Mario Casas estrenará el próximo viernes 26 de octubre. Dirigida por Mar Targarona y basada en hechos reales, narra la historia de Francese Boix, un fotógrafo preso en el campo de concentración Mauthausen que arriesgó su vida para sacar unos negativos fotográficos que revelaban las atrocidades cometidas por los nazis.

Durante el rodaje, el actor gallego sorprendió por radical cambio físico al que se tuvo que someter. Demacrado, ojeroso pero sobre escuálido, Mario Casas tuvo que perder 12 kilos en cuatro meses para adecuarse al papel que le tocaba interpretar. Para ello tuvo que realizar una estricta dieta que «supuso pasar muchísima hambre, no comer casi y verte en el espejo tísico. Ver a la gente comer es lo más difícil de todo. Ver a tus amigos que salen a comer y tú no puedes... la sociedad te excluye. Me encerré en casa, en mi mundo. No podía salir ni a tomarme una copa», reconoció el actor.

Mario Casas se tomó tan en serio lo de perder peso que, cuando estaba por debajo de los 70 kilos, la nutricionista que monitoreó el proceso le dijo que era peligroso: «Mi doctora me dijo que parara, que ya no podía seguir bajando. Pero decidí seguir. Llega un momento en el que te miras al espejo y no te ves igual que hace dos meses, cuando pesabas ocho kilos más. Ahí es cuando decidí que no podía seguir perdiendo peso», añadió.

A pesar del esfuerzo, Mario Casas admitió que hacer este personaje le aportó «el descubrimiento sobre mis límites, porque hay momentos en los que lo he pasado mal al adelgazar, te entran depresiones, pero tiene que tener un mínimo sufrimiento para saber cómo lo pasaron los presos y contar la historia lo mejor posible».

¿Cómo consiguió bajar tantos kilos en tan poco tiempo?

La dieta a la que se sometió Mario Casas, que supuso perder tanto peso en tan poco tiempo, debe ir siempre acompañada de la opinión de un experto que supervise que nuestra salud no corre ningún riesgo. Para empezar a perder peso debes abandonar todos los alimentos que contengan azúcar, grasa o que solo aporten calorías. Por supuesto, nada de bebidas azucaradas, ni pan blanco, solo pan integral y leche desnatada. Otro de los trucos fue comer poco y más a menudo y raciones muy pequeñas, además de hacer cinco comidas al día para tener menos apetito y quemar mejor las calorías ingeridas. Fuera de hacer dieta o no, el desayuno debe ser la comida la comida más importante del día, debes hacerlo de forma saludable para tener energía para el resto del día.

Tal y como confesaba Mario Casas en una entrevista en YES, una de las personas que peor lo pasó con su pérdida de peso fue su madre.  «Lo pasó fatal, la pobre, pero porque te cambia el carácter, no por otra cosa. Al final la comida afecta muchísimo. A la hora de engordar, porque te acarrea problemas que te puede acarrear, y a la hora de adelgazar igual. Pero lo de adelgazar te afecta sobre todo en lo psicológico. Estás mucho más crispado, tienes mucha mala leche», reconocía el actor.

Los cuestionables cambios físicos de Mario Casas

A.I.

El actor gallego lleva un año frenético, de rodaje en rodaje, y con papeles que le han obligado a drásticos cambios físicos

Mario Casas es de esos actores que no para, de ritmo frenético, de los que encadenan un rodaje tras otro. Pero lo más impactante de Mario Casas tiene que ver con físico, y no ese por el que ha sido capaz de encandilar a cientos de fans, sino por su capacidad de conseguir increíbles cambios en su cuerpo en muy poco tiempo.

Y es que el actor gallego lleva una buena temporada aceptando papeles que le suponen no solo un importante reto a nivel de interpretación, sino también por sus drásticos cambios físicos. La próxima semana estrenará Bajo la piel del lobo en la que Casas interpreta a Martiñón, un ermitaño que vive solo en Auzal, un pueblo en la montaña. La película escrita y dirigida por Samu Fuentes obligó al actor coruñés a engordar 15 kilos. «Mi personaje, Martinón, es un tipo que, desde que es un niño y pierde a sus padres, vive solo en el último pueblo remoto en la montaña. Es un cazador y baja todas las primaveras a vender las pieles. Samu y yo coincidíamos en que debía ser un tipo grande, que fuera un contrapunto con los dos personajes femeninos y que físicamente diera miedo y respeto, como el que puede dar un lobo», explicó Casas. Y se lo tomó al pie de la letra. Su receta para engordar no fue otra que «comer, comer y comer». Aún así, Mario Casas se siente cómodo con estos sacrificios porque los considera necesarios para trazar la carrera que quiere tener como actor.

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