¿El aceite de coco es «veneno puro» para la salud?

Una profesora de Harvard desmiente los beneficios de este superalimiento que han puesto de moda famosas como Jennifer Aniston, Miranda Kerr o Angelina Jolie. Sus declaraciones han abierto un debate entre los especialistas

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Los beneficios del aceite de coco, en entredicho Una profesora de Harvard asegura que es «veneno puro» y abre el debate sobre este «superalimento» que han popularizado famosas como Jennifer Aniston, Miranda Kerr o Angeline Jolie
A.L.M.

Es el superalimento de moda. Hemos visto a varias famosas recomendando el aceite de coco y detallando sus beneficios para la salud. Jennifer Aniston, Miranda Kerr o Angelina Jolie han confesado que lo utilizan. Como hidratante para la piel, en cucharadas en ayunas, en ensaladas o incluso como aceite para cocinar. Y como no, sus ventas se han disparado. Sin embargo, un estudio revela que este aceite no es tan saludable ni rico en nutrientes como se creía. Según Karin Michels, directora del Instituto para la Prevención y Epidemiología de Tumores de la Universidad de Friburgo y profesora de la Escuela de Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard, el aceite de coco es «veneno puro» y lo cataloga como «uno de los peores alimentos que se puede ingerir». Esta experta recuerda que contiene una cantidad muy alta de grasas saturadas que pueden obstruir las arterias y, esto podría aumentar los riesgos de padecer enfermedades coronarias y elevar el colesterol, tal y como recoge la BBC. 

Las declaraciones de Michels han abierto el debate sobre los conocidos «superalimentos». ¿Son realmente buenos para la salud? Para aclarar dudas, Michael Mosley investigó para la BBC las propiedades del aceite de coco y confirmó que tiene un contenido en grasas saturadas muy elevado (86%), más que la mantequilla (51%) o la manteca (39%).

Sin embargo, hay dos posturas enfrentadas entre los especialistas. Están aquellos que dicen que las grasas saturadas no son saludables porque causa un aumento en los niveles en sangre de lipoproteína de baja densidad (LDL, por su siglas en inglés). Es lo que popularmente se conoce como el «colesterol malo», asociado al bloqueo de las arterias y a un mayor riesgo de enfermedades del corazón. En cambio, otros expertos defienden estas grasas saturadas porque puede aumentar el «colesterol bueno», causado por la presencia de la lipoproteína de alta densidad (las HDL), que tiene un efecto contrario: evitan el bloqueo de las arterias porque ayudan a eliminar el colesterol malo, transportándolo al hígado para su excreción. 

Tras estas dudas, La Voz de Galicia entrevistó a dos especialistas en nutrición. Por un lado, la nutricionista y Licenciada en Farmacia, Fátima Branco opina que el aceite de coco no es un «superalimento», pero tampoco se atrevería a catalogarlo como «veneno puro». «El aceite de coco al igual que el de palma tiene grasa vegetal y por ello, es más saludable que el animal. Pero si se consume en exceso, sí puede ser dañino para la salud ya que aumenta el colesterol malo. En España, consumimos el aceite de oliva y si lo reemplazamos en nuestra dieta por el de coco, lo más probable es que el porcentaje de grasas saturadas incremente», señala Branc. «No es necesario ni recomiendo incorporar el aceite de coco en nuestra dieta diaria, pero si se quiere tomar se puede hacer en medidas pequeñas. De todos modos, recomiendo utilizar el de oliva en el caso de elegir un tipo de aceite», sentenció la nutricionista.

En la misma línea, el médico experto en nutrición, Manuel Viso considera que no se le puede llamar veneno puro porque no es tóxico. Aunque, coincide con que es perjudicial para la salud. «Se puso de moda por las celebrities de Hollywood que lo recomendaban para bajar de peso, como antioxidante y hasta para eliminar bacterias; pero esto es mentira», desmiente el médico. «El aceite de coco contiene el 90% de grasas saturadas, las cuales se pegan en las paredes de las arterias y puede provocar infartos. Las empresas lo vendían como quemadores de grasa por tener triglicéridos de cadena media, lo cual permite tener un efecto de control de peso pero solo contenía un 4%, lo cual era insignificante para que pudiese hacer bajar de peso a una persona», explica Viso. «En cuanto a lo de las bacterias se hizo un estudio pero no se probó en personas, por lo cual no está testado», añade el médico coruñés. Tras esto, el especialista recomienda emplear el aceite de oliva extra virgen que tiene grasas insaturadas, disminuye el colesterol malo y aumenta el bueno, además de ser antioxidante y contener la vitamina E.

Tal como explica Viso, esta tendencia surgió porque en pueblos de la Polinesia habían detectado que la población sufría menos infartos y en sus dietas diarias incorporaba el aceite de coco. Pero fue una confusión.  «Esa población no sufría infartos porque, primero, mantenían una dieta rica en frutas y verduras y, segundo consumían el coco como fruta y no como aceite preparado por un laboratorio. También en Sri Lanka descubrieron que la población sufría más infartos, pero era porque no se alimentaban saludablemente», señala el experto en nutrición.

 ¿Aceite de coco, de oliva o mantequilla?

Un estudio que llevó adelante el equipo del programa de la BBC Trust Me I'm a Doctor se puso en contacto con dos académicos de la Universidad de Cambridge, Kay-Tee Khaw y Nita Forouhi, y reunieron 94 voluntarios de 50 y 75 años, libres de diabetes y cardiopatías, para estudiar los efectos sobre los niveles de colesterol al consumir diferentes tipos de grasas. Dividieron a los participantes en tres grupos que durante cuatro semanas consumieron un producto diferente. Uno de los segmentos tomó 50 gramos de aceite de coco extra virgen, otro, aceite de oliva extra virgen y, el ultimo equipo, la misma cantidad de mantequilla sin sal. Los resultados del estudio afirmaron que aquellas personas que consumieron mantequilla tuvieron un aumento medio de su colesterol malo de un 10% y un incremento medio del 5% del bueno. Quienes consumieron aceite de oliva vieron una pequeña reducción en el nivel de colesterol malo, aunque no muy significativa, y un aumento del 5% del bueno. Por último, en los que ingirieron aceite de coco se notó un aumento del colesterol malo y un gran incremento en los niveles de HDL, el colesterol bueno. En algunos casos esta subida fue del 15%, con lo que estas personas habrían reducido el riesgo de desarrollar cardiopatías o derrames cerebrales. Sin embargo, los especialistas en nutrición afirman que, de momento, no hay pruebas suficientes ni para defender categóricamente los beneficios del aceite de coco, pero tampoco para demonizarlo. Por ello, ante todo, recomiendan consumirlo en pequeñas cantidades.

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