Beyoncé: «Tengo una pequeña tripa de madre y no tengo ninguna prisa en librarme de ella»

La cantante revela en Vogue que estuvo en mes en cama antes del nacimiento de sus mellizos y que tuvieron que practicarle una cesárea de urgencia


«Pesaba 99 kilos el día que di a luz a Rumi y Sir. Estaba hinchada por la preeclampsia y había estado sin moverme de la cama durante más de un mes».  Beyoncé se sincera en la revista Vogue y habla por primera vez de las complicaciones de su último embarazo. «Mi salud y mis hijos estaban en peligro y por eso me tuvieron que practicar una cesárea de urgencia», asegura la artista, que dijo haber entrado en «modo supervivencia» y no haberse dado cuenta de ello hasta meses después. «Pasamos muchas semanas en cuidados intensivos. Mi marido fue un soldado y de esta forma un gran apoyo para mí», confiesa Queen B.

Beyoncé admite que sintió su cuerpo muy distinto tras la cesárea. «Fue una intervención dura. Temporalmente se desplazan algunos de tus órganos y en algunos casos hasta los extraen. No sé si todos lo tienen claro», dice la artista texana.«Necesitaba tiempo para curarme» de los efectos de la cirugía y «me permití tener autoestima y cuidarme, y acepté tener más curvas». «Acepté lo que mi cuerpo quería», concluye Beyoncé.

Tras el nacimiento de su primera hija, Blue Ivy, Beyoncé intentó adelgazar rápidamente. En poco más de tres meses había recuperado su figura y estaba demostrando que estaba plenamente en forma sobre los escenarios. Pero esta vez fue diferente. Ella lo veía desde otra perspectiva, Tras la cesárea, Beyoncé decidió ser «paciente» consigo misma y «disfrutar» de su cuerpo. «Hasta ahora, mis brazos, mis hombros, mis pechos y mis muslos son más grandes. Tengo una pequeña tripa de madre, y no tengo ninguna prisa en librarme de ella porque creo que es muy real», añade la artista. 

Para su regreso triunfal en el festival de Coachella en abril, Beyoncé se preparó con una dieta vegana, eliminando el alcohol, café y bebidas de frutas de su dieta. Hizo todo lo necesario para poder estar en el festival, porque quería que fuese allí precisamente porque un año antes no se pudo subir al escenario por su embarazo. Para celebrar su regreso, Queen B ofreció un espectáculo de casi dos horas con coreografías junto a unos 100 bailarines de apoyo.

Las declaraciones de Beyoncé se producen con la aparición de la cantante en la portada de la edición de septiembre de la revista Vogue, considerada la más importante del año, y que además tiene como autor a un fotógrafo negro por primera vez su historia, el joven Tyler Mitchell, de 23 años.

La artista afirmó haber elegido a Mitchell para la sesión de fotos con el objetivo de tratar de diversificar el mundo de las artes. «Hasta que no haya un mosaico de perspectivas que vengan de diferentes etnias detrás de la cámara, seguiremos teniendo una postura y un punto de vista estrecho de lo que es el mundo en realidad. Por eso quise trabajar con este brillante fotógrafo», explica.

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