El metro de Viena reparte desodorantes entre sus usuarios para luchar contra el mal olor

La compañía municipal de transporte se plantea prohibir el consumo de alimentos en el interior de los vagones

A.A.

Las altas temperaturas del verano y la ausencia de aire condicionado en el transporte público de Viena son una mala combinación. Resulta inevitable que se acumulen los malos olores corporales de los pasajeros. Para luchar contra ello, la empresa de metro vienesa, Wiener Linien, ha repartido más de 14.000 desodorante entre los usuarios y planifica prohibir el consumo de alimentos para combatir con los malos olores.

Además, la compañía se planeta seriamente prohibir en los vagones el consumo de algunos alimentos como kebabs o pizzas para evitar que estos olores se sumen a los de los propios viajeros. LA empresa ha utilizado las redes sociales para plantear esta propuesta a sus usuarios.

Viena figura entre las tres ciudades con mayor calidad de vida a nivel mundial y, entre otros factores, es debido al buen estado de su sistema de transporte público. De ahí la importancia de repartir desodorantes para evitar que los usuarios se sientan incómodos en los meses de más calor.

En agosto, las temperaturas en Viena oscilan entre los 28 y los 32 grados y la mayoría de los vagones del metro son antiguos, de metal y descubiertos, por lo que no son compatibles con el aire acondicionado, lo cual provoca que el tren se caliente más rápido. Para paliar los efectos del calor, han instalado mamparas en algunos de los vagones para evitar así el calentamiento en el interior. Uno de los trenes de la línea U6 del metro vienés utiliza una mampara en una de sus ventanas para mitigar el calentamiento en el interior.

Tras implementar esta normativa, «las reacciones de los pasajeros han sido muy positivas y nadie se lo ha tomado mal», señala Daniel Amann, portavoz de Wiener Linien a la agencia Efe y, agrega que: «muchos pasajeros del metro se incomodan con los fuertes olores, sobre todo a aquellos que provienen de la comida rápida».

Por eso, desde la compañía pretenden prohibirle la entrada a los pasajeros que quieran subir a los vagones con alimentos, pero están a la espera de consultarlo primero con los pasajeros mediante un cuestionario en su web. Una encuesta realizada por la emisora pública ORF apunta a que un 77 % de los pasajeros está a favor de prohibir las comidas en el metro. Esta medida ya la han vetado en otras ciudades como Berlín, Singapur o Hong Kong.

Por otro lado, uno de los principales factores que han contribuido al aumento de las temperaturas es debido al «cambio climático y la aceleración de la urbanización; cuantos más edificios se construyen, más suben las temperaturas», asegura Thomas Wostal, portavoz del Instituto Central de Meteorología y Geodinámica (ZAMG) a Efe y añade que: «el incremento va acompañado del número de habitantes de la capital, que roza los dos millones, y «en las últimas décadas muchas zonas verdes han sido reemplazadas por edificios, lo que calienta la ciudad», concluye.

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