El ADN de una servilleta resuelve un asesinato de 1986

Pasaron 32 años para que se esclareciese el horrendo crimen ocurrido de Michella Welch, que fue violada con tan solo 12 años


El 26 de marzo de 1986, Michella Welch, de 12 años, desapareció mientras jugaba con sus dos hermanas en un parque público de la ciudad de Washington, Estados Unidos. Un perro policía encontró horas después su cuerpo, abandonado en una cuneta. Había sido violada y brutalmente asesinada, pero la investigación se estancó y el caso fue cerrado.

Tras más de tres décadas, el misterio de la agresión sexual seguida de homicidio de la adolescente estadounidense fue resuelto gracias a la técnica innovadora de la genealogía genética, anunciaron las autoridades del estado de Washington. Esta tecnología recurre a las bases de datos y archivos genealógicos que incluyen a personas que han buscado conocer su ascendencia, la cual permitió que la investigación avanzara con la detención de un hombre de 66 años, Gary Hartman, el pasado 20 de junio.

Los avances tecnológicos en materia de ADN permitieron orientar la investigación en dos etapas: la primera, en el 2006, donde la policía científica logró reconstruir una huella de ADN a partir de elementos recogidos en el lugar del crimen, pero no reveló ninguna correspondencia con las fichas de delincuentes registradas en Estados Unidos. La segunda, fue en el 2018 con la técnica de la genealogía genética, ya que se pudieron aislar los perfiles de dos hermanos, cuya edad y lugar de residencia en 1986 los convirtieron en posibles sospechosos. Ambos fueron puestos bajo vigilancia mientras la policía buscó verificar su perfil genético.

En una conferencia de prensa, el jefe de policía de Tacoma, Donald Ramsdell ha explicado que: «La genealogía genética emplea la tecnología del ADN para asociar un perfil desconocido a un miembro de su familia. Se recurre entonces a la genealogía tradicional para construir un árbol genealógico gracias a los sitios Internet disponibles públicamente».

Gary Hartman fue a comer a un restaurante sin saber que su vecino de mesa era un inspector de policía. Una de las servilletas de papel que utilizó fue recogida por el agente, que la envió a un laboratorio. El ADN correspondía con la huella retirada del cuerpo de Michella Welch. «En este caso se combinan el trabajo policial tradicional y los progresos tecnológicos», señaló Ramsdell. «Llegamos a un punto en el que si alguien es un criminal que dejó su ADN en el lugar de su delito más le vale rendirse, porque lo atraparemos», advirtió por su lado Mark Lindquist, fiscal del condado de Pierce.

Asimismo, la genealogía genética permitió también detener a fines de abril pasado en California a un hombre sospechoso de ser «el asesino del Golden State», acusado de ser el autor de 12 homicidios y unos 50 violaciones entre los años 1970 y 1980.

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