Consejos para que el cambio de hora no te cueste

Aunque hay quien asegura no nota el adelanto en las agujas del reloj que coincide con la primavera, la mayoría arrastra durante varios días molestias

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Redacción / La Voz

El cambio de hora ya está aquí y aunque hay quien asegura que no nota nada tras tener que modificar las agujas del reloj a finales de marzo, pero la gran mayoría arrastra molestias durante varios días tras esta modificación. La madrugada del sábado al domingo, a las 2 serán las 3, y aunque a algunos afortunados este cambio los pillará de vacaciones de Semana Santa, aquí dejamos varios consejos para que este adelanto en las agujas del reloj no te cueste. La idea es adaptar la jornada laboral y la vida en general a las horas de luz del día, con la intención de gastar menos en energía y electricidad. El cambio de hora comenzó a implantarse en el siglo XVIII en algunas partes del mundo, se generalizó de mano de la Primera Guerra Mundial y en Europa se instauró mediante una norma en 1981, aunque se volvió a comenzar a usar tras la crisis del petróleo de los años 70. Aunque muchos lleven casi toda la vida cambiando la hora en marzo (adelantarla) y en octubre (cuando toca atrasarla).

Los expertos dan una serie de consejos para poder afrontar de una manera más fácil la modificación en las agujas del reloj impuesta, para que el organismo se adapte mucho mejor a los cambios y no arrastre molestias durante varios días. 

1. Mantén las rutinas

No te fíes de la imagen que hay si miras a través de la ventana, intenta mantener unos horarios lo más adaptados a ti posibles. Tener unas rutinas fijas de comidas y, sobretodo, para irse a la cama, ayuda y mucho para adaptarse bien al cambio de hora. Porque probablemente el domingo no tengas hambre cuando te levantes o a la hora de comer (ya que habrá pasado una hora menos desde que comiste por última vez), pero con un pequeño esfuerzo, si a tu cuerpo no le modificas en exceso las rutinas, le será mucho más fácil.

2. Olvídate de la siesta

Aunque España es conocido mundialmente como el país de la siesta, se trata de un tópico, y en la realidad no está tan extendido. Sí que los hay que tienen tiempo para descansar un rato después de comer, pero la gran mayoría no puede. Eso sí, si estas en ese selecto grupo, o si en estos días te sientes especialmente cansado evita dormir la siesta, tu cuerpo en ese momento no pero justo cuando te toque conciliar el sueño te lo agradecerá.

3. Ojo con las cenas

Las cenas copiosas son la perdición de muchos. Abundantes y tardías, ajustadas por ejemplo a los inconcebibles horarios de prime-time que nos gastamos en España. No cenes en exceso, ni muy cerca de la hora a la que te irás a dormir, porque eso hará que cuando te metas en la cama te cueste mucho más dormirte. Si además consumes alimentos que contribuyan a reducir el estrés como los plátanos, los frutos secos, el aguacate o incluso el chocolate, te ayudarán a que tus niveles de serotonina te ayuden a mejorar tu estado de ánimo.

4. Fuera productos estimulantes

Mucha gente no es consciente, pero ingerir café, refrescos de cola o de té, alcohol o cualquier tipo de sustancia estimulante, como el tabaco, las bebidas con mucho azúcar o las energéticas.

5. Adiós a los móviles, tablets y la televisión

En la era de la tecnología, cada vez vivimos más enganchados a ella. Nos acostamos y nos levantamos con el móvil en la mano y cuánto usan la televisión para que les ayude a conciliar el sueño. Pues nada más lejos de la realidad, aunque no seamos conscientes, el uso de pantallas, con sus potentes luces, no hace más que hacer que estemos hiperconectados y nos crea estrés. Lo mismo ocurre con la televisión, la luz que emite, los colores, las imágenes en movimiento, el sonido,... todo influye negativamente en el descanso óptimo, y aunque ayude a dormir, el sueño final no es de calidad. Así que intenta cambiar los hábitos, desconectar al menos 30 minutos antes de irte a la cama y leer un libro justo antes de dormir.

6. Evita los fármacos

Si el insomnio se apodera de ti, intenta no echar mano de medicamentos. Antes ten paciencia, y prueba con los trucos de siempre de la abuela: un vaso de leche caliente, una infusión de manzanilla, tila o valeriana. La sensación de calor te reconfortará y poco a poco, hará que termines por caer en las redes de Morfeo.

7. Practica ejercicio físico de forma moderada

No se trata de que corras una media maratón. Cualquier actividad de unos 30 minutos al día será suficiente, como caminar, nadar, yoga, pilates o si lo prefieres más cañera como zumba o el famoso body combat. Eso sí, procura evitar practicarla hacia la noche, ya que hará que estés mucho más activo. En cualquier caso las ventajas de hacer ejercicio son tantas que si no tienes más remedio deberás encontrar la manera de compensarlo si lo practicas horas antes de irte a dormir. Con un simple paseo despejarás tu mente, te relajaras, liberarás endorfinas y te notarás menos estresado.

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