La Voz / Redacción

Es probable que si alguien le pregunta quién es Gabriella Papadakis no sepa dar una respuesta. Pero seguro que ha visto en las últimas horas el vídeo o las imágenes de una joven patinadora francesa en los Juegos Olímpicos de Invierno 2018 a quien el vestuario le jugó una mala pasada dejando uno de sus pechos al descubierto mientras actuaba con su compañero Guillaume Cizeron en el programa corto de daza sobre hielo de Pyeongchang. Lo que igual tampoco sabe es que la pareja francesa consiguió la medalla de plata por detrás de la canadiense, porque de lo que todo el mundo habla es del incidente del vestido y de la anatomía de Papadakis. De hecho, su nombre es uno de los más buscados desde el lunes en Internet.

«Sucedió en los primeros segundos del programa. No tenía otra opción que seguir. Lo sentí inmediatamente y me puse a rezar. Es todo lo que podía hacer», declaró Papadakis tras la actuación. «Me distrajo. Fue mi peor pesadilla hecha realidad en los Juegos Olímpicos». «El dedo o la mano de Guillaume debió pasar por el lugar equivocado -del vestido- y se rompió», explicaba el entrenador de la pareja, Romain Haguenauer. 

Terminó el ejercicio y al borde de las lágrimas y visiblemente afectada, Papadakis reconocía que era una situación «muy frustrante». «Es muy difícil mantener la concentración, porque es durísimo poder perder puntos por algo que no está bajo nuestro control. Psicológicamente es muy complicado». Su compañero Guillaume Cicerón quiso mostrar públicamente su admiración por la fortaleza mostrada por Gabriella durante y tras el incidente. «Estoy muy orgulloso de Gabriella, de la forma en la que siguió patinando ayer. Realmente es muy fuerte, no era fácil volver al hielo hoy». Pese al incidente, Papadakis y Cizeron terminaron segundos en el programa corto de danza sobre el hielo. El martes volvieron a la pista para ejecutar un brillante ejercicio y romper su propio récord mundial, que habían batido en el mes de enero. Y aunque superaron en casi un punto en el programa largo a sus principales rivales, la pareja formada por Tessa Virtue y Scott Moir, la suma de los dos ejercicios dio la victoria a los canadienses. Papadakis y Cizeron se llevaron la plata. 

Aunque sí el más sonado y comentado, el de Papadakis no ha sido el único episodio delicado con el vestuario de las patinadoras de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang. El primer sábado de competición, la surcoreana Yura Min tuvo que hacer auténticos malabarismos para evitar que su blusa se le cayera: un broche de la espalda se soltó justo cuando ella y su compañero habían comenzado su ejercicio. 

Votación
15 votos
Comentarios

Gabriella Papadakis o cómo una teta eclipsó una medalla olímpica