Así superó Edurne Pasaban su calvario con la depresión

Risto Mejide hizo posible la reconciliación entre la alpinista y Juanito Oiarzabal, que no se hablaban desde hacía años


Redacción / La Voz

El chéster de Risto Mejide se está revelando un programa prácticamente hecho a medida para el publicista ahora metido a entrevistador. El otrora polémico jurado de Operación Triunfo, ha rebajado la oscuridad de sus gafas de sol para mirar cara a cara a sus invitados, unos de más interés que otros, pero en su nueva temporada ha logrado volver a hacerse un hueco en la noche de los domingos. A su favor, entre otras cuestiones, está la hora de inicio del programa (antes del famoso prime-time) y su final, al filo de las once de la noche, una hora más que prudente para irse a dormir de cara afrontar las dificultades de los lunes y el inicio de semana. Pero Risto además logra crear además una atmósfera en la que sus invitados abren sus corazones y terminan confesando sus miedos, sus sueños y la libertad. Una de las últimas en sentarse en el chéster de Risto Mejide ha sido al alpinista Edurne Pasaban, que ha hablado de su lucha contra la depresión, de cómo la montaña le salvó la vida en varias ocasiones y de sus sueños actuales. «He visto la muerte más cerca en la vida real que en la montaña. Imagínate no tener miedo a subir montañas de 8.000 metros y que luego no sea capaz de meter mi cabeza por un buen camino», explicaba, tras confesar que intentó quitarse la vida.

Edurne Pasaban habló sin tapujos de su ingreso en un hospital psiquiátrico. «Estuve cuatro meses ingresada. He visto la muerte más cerca en la vida real que en un ocho mil», añadía.

«El psiquiatra me decía que no entendía cómo una persona que tiene el valor para subirse ahí arriba, no lo tiene para vivir en esta vida», relataba emocionada Edurne Pasaban. Sentada en el chéster relató a Risto Mejide cómo comezó a deprimirse cuando tenía 32 años. «Mis amigas tenían una vida diferente de la mía: se empezaban a casar, tenían novio, su vida iba encaminada a algún sitio», revelaba.

Además Edurne Pasaban hizo un alegato a favor de la salud mental, asegurando que los últimos ochomiles que subió, los escaló medicándose con antidepresivos. «No pasa nada por que una persona tenga que tomar una pastilla. Tomamos una pastilla para el tiroides o el azúcar, por qué no podemos tomar una para poner esto bien», aseveraba.

En el plató de Risto Mejide, Edurne Pasaban también vivió momentos muy emotivos, como su reconciliación con su gran amigo, el alpinista Juanito Oiarzabal, con el que llevaba siete años sin hablarse. Durante décadas, él fue su mentor y la alpinista recordó con especial emoción cómo fue su bajada del K2 en el año 2004. «Bajé junto con Juanito Oiarzabal con congelaciones, a mí me amputaron dos dedos de los pies», aseguraba. Pero en el 2011 su relación de amistad se rompió cuando Juanito Oiarzabal acusó a Edurne Pasaban esconder su «fracaso» en su rescate para ayudarle a bajar del Lhotse. En una rueda de prensa durísima, el alpinista acusó a Edurne Pasaban de «princesa del pueblo» y dijo de ella que «se le ha ido la olla». 

Risto Mejide invitó a Juanito Oiarzabal al programa y le preguntó a Edurne Pasaban si quería que entrase en el plató. Ella accedió, y el alpinista aseguró que «ha llegado el momento de reconciliarnos. Porque han sido muchos momentos». 

  

Tras lo que se fundieron en un largo abrazo: 

Edurne Pasaban ha cumplido en este 2017 que está a punto de acabar su sueño de ser madre, tras dar a luz a su hijo Max. Ella misma explicó que a los 38 años, ahora tienen 44, había congelado sus óvulos para preservar las posibilidades de convertirse en madre, algo a lo que se refiere como su ochomil número 15. «Por mi profesión, he tenido que renunciar durante mucho tiempo a esto. Ese peso lo he arrastrado durante diez años. Todas mis amigas tenían hijos y, sinceramente, creía que nunca iba a llegar ese momento. Con 43 años me ha costado mucho quedarme embarazada, pero el momento ha llegado y estoy muy feliz», señalaba en una entrevista a EFE. 

 

Hace más de un año Edurne Pasaban ya repasó su historia en el programa Día Cero, del canal de Movistar, en el que su historia se entrelazba con la de otras dos personas anónimas que habían nacido el mismo día que ella.

 

 

Risto: «Ahora no procede que Laura se siente en el chéster»

Noelia Silvosa
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El que un día fue azote de la televisión, hoy pide a sus entrevistados que se desnuden casi tanto como él cuando escribe públicamente lo enamorado que está. «Estoy en un momento muy luminoso de mi vida», asegura. Y se le nota.

A Risto le cambia la voz en cuanto la conversación deriva en su mujer, Laura Escanes. «¡No me gusta su pelo, me gusta ella!», exclama con energía. Este niño grande, que confiesa que «a mis 43 años estoy aprendiendo a escuchar», ha vuelto con entrevistas y entrevistados que hablarán del miedo. Y, ya que estamos, le preguntamos que dónde se siente más seguro. «Uff... ¡En mi casa!».

 

-Vuelves con «Chester», esta vez a secas. Te ganaste que le llamen solo por su nombre.

-Sí, al final tienes que resignarte a cómo la gente lo llama y rendirte a la evidencia. El chéster es la esencia del programa, que también consiste en llegar a la esencia de las cosas, así que tenía sentido. La expresión de «este tiene un chéster» se dice mucho. A mí me pasa una cosa con este programa, y es que todo el mundo me pregunta cuándo vuelve, y eso creo que es sintomático. La gente que lo ve dice que gusta mucho, y yo estoy muy contento.

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