La revolución que «Gran Hermano» nunca imaginó

C. Barbería REDACCIÓN

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El reality que conduce Jorge Javier Vázquez se enfrenta a los peores datos de audiencia de su historia, a un presentador que no encaja y a un público fiel que ha dejado de serlo para convertirse en su peor enemigo

28 sep 2017 . Actualizado a las 23:41 h.

Gran Hermano Revolution prometía ser Revolution, y va camino de conseguirlo, pero no como había planeado Telecinco. La revolución la tiene montada Mediaset en las redes sociales, porque a pesar de haber una manifestación convocada a las puertas de la cadena de Fuencarral por los indignados fans, al parecer nadie ha acudido a la citaGran Hermano ha empezado con muy mal pie. Los que se han revolucionado, (¡y de qué manera!) son los fieles a Gran Hermano 18 (y los aspirantes a concursantes), un aluvión de fans que no han dejado de lado el programa desde su estreno allá por abril del año 2.000. Ni ellos ni sus hijos (probablemente), ya que en estos diecisiete años el reality más longevo de la televisión española ha sabido ir captando la atención de los más jóvenes para que se sumasen al carro de los seguidores de Gran Hermano. La niña bonita de Mediaset en cuanto a espacios de telerrealidad, que genera y retroalimenta al resto de programas del grupo (un estrategia muy acertada que puso en marcha la cadena que dirige Paolo Vasile con gran éxito), hace aguas y es posible que en esta ocasión, ni los concursantes ni la audiencia (ni siquiera Mercedes Milá) sean capaces de salvar del naufragio total a Gran Hermano Revolution. Todo apunta a que ni la revolución salvará a Gran Hermano de la quema. El programa se va a pique y la situación ni es nueva ni sorprende a nadie (probablemente ni dentro de Gran Hermano 18). Mientras los datos de audiencia caen cada día de manera más estrepitosa, las redes sociales se han convertido en un clamor pidiendo la vuelta de algunas de las tradiciones que llevaron a Gran Hermano Revolution a convertirse en uno de los formatos más exitosos de la historia de la televisión. La audiencia advierte que no es su intención ir contra Gran Hermano Revolution, pero que «así no». Ni les gusta cómo ha comenzado Gran Hermano Revolution este año (fue la gala inaugural menos seguida de la historia), ni les gusta su presentador (y eso ya lo habían dicho el año pasado, la primera edición que presentó Jorge Javier Vázquez), ni le gusta el casting (que no ofrece nada nuevo ni innovador, aunque a estas alturas es bastante difícil), ni están conformes con el fin del 24 horas). 

Telecinco tarda en ser consciente de los problemas que le acechan. Ocurrió con La Noria, y es posible que Gran Hermano 18 tampoco tenga una muerte rápida. Sino más bien todo lo contrario. El formato agonizará en las próximas semanas, mientras la sangría de audiencia seguirá creciendo, porque la cadena no está dispuesta a acabar con una de sus apuestas seguras. Pero visto lo visto, y con la distancia que le están sacando algunos de sus rivales directos, ¿tiene sentido que siga en antena? ¿es este el final definitivo de Gran Hermano Revolution?

A los terribles datos de audiencia cosechados en el arranque de Gran Hermano -que con un 16,2 % de share se convirtió en el peor estreno de la historia- se van sumando un sinfín de polémicas que solo están consiguiendo lastrar aún más la credibilidad del famoso espacio. La que fue la gallina de los huevos de oro de Telecinco se está transformando en su gran quebradero de cabeza.  La audiencia se ha convertido en uno de los peores enemigos del formato. La calle y las redes se han convertido en un hervidero. El desencanto ha provocado que en las redes sociales se movilice una masa de gente pidiendo un abandono de la gente al programa de Gran Hermano 18. #MañanaApagonGH, es la etiqueta con la que muchos están pidiendo que los espectadores cambien de canal en la noche de los jueves. Otros van más allá y hasta han organizado una manifestación a las puertas de Mediaset para que en la cadena conozcan de primera mano que la audiencia no quiere a este Gran Hermano Revolution.