«Juego de Tronos»: Jaime Lannister, Tyrion y un dragón

La serie basada en los libros de George R. R. Martin ha ofrecido una de sus batallas más épicas. Y su desenlace ha dado lugar a nuevas teorías


Juego de Tronos va, en esta séptima temporada, más acelerada que nunca. Las batallas, que antes tardaban 9 capítulos en llegar, suceden ahora una tras otra. Y los reencuentros entre personajes queridos, que antes parecían imposibles, son ahora una constante. Y con cada nueva acción de los personajes, surgen constantemente nuevas teorías sobre el devenir de la serie basada en las novelas de George R. R. Martin.

(Cuidado, este artículo contiene spoilers del último capítulo emitido, así que si todavía no lo has visto, te aconsejamos que no sigas leyendo)

En el intenso cuarto episodio de Juego de Tronos se produjo uno de los momentos más esperados de la serie: la batalla de Daenerys contra los Lannister, con dragón incluido. El final del capítulo lo dejó todo en el aire. Jaime Lannister hundiéndose en las profundidades del agua, Drogon herido por una flecha disparada por Bron, y Tyrion viéndolo todo desde la distancia.

Salvo los hackers que amenazan con filtrar el siguiente capítulo, nadie sabe qué pasará a continuación, pero muchos fans apuntan a una dirección: Jaime Lannister acabará capturado por las fuerzas Targaryen y, como consecuencia, su hermano Tyrion se enfrentará a un gran dilema: seguir siendo fiel a su reina Daenerys o devolverle a Jaime el favor y soltarlo antes de que lo ejecuten.

En caso de que la captura suceda, ambas opciones son catastróficas para Tyrion. En una acabaría siendo una traición para la única persona que lo ha querido sin contemplaciones, su hermano; en la otra, se enfrentaría él mismo a la posibilidad de una ejecución.

Pero, en cualquiera de los dos casos, muchos piensan que sería la situación perfecta para que se demostrase una de las teorías más populares entre los lectores de Canción de Hielo y Fuego: que uno de los dos, o Jaime o Tyrion, tiene sangre Targaryen y es, además, una de las cabezas del dragón.

Porque, ¿y si la ejecución de cualquiera de ellos pasa por ser calcinados por el fuego de Drogon y, finalmente, la aparente víctima no arde?

Vamos a explicar en profundidad las dos opciones de esta excitante teoría.

Las tres cabezas del dragón

Desde el inicio de la serie y desde las primeras páginas de los libros de George R. R. Martin, si algo queda claro es la importancia del dragón con tres cabezas, que hace referencia al emblema de la casa Targaryen.

El tres es un número importante para la dinastía, ya que la conquista de Poniente por parte de la familia se produjo gracias a la participación de Aegon y sus hermanas, Rhaenys y Visenya, que montaban cada uno su propio dragón.

La propia Daenerys tiene en su poder tres dragones, por lo que muchos intuyen que están destinados a servir de montura a sendas personas de sangre Targaryen.

Una vez confirmada prácticamente la teoría de Jon Snow (que dice que es hijo de Lyanna Stark y de Rhaegar Targaryen), quedaría todavía una cabeza del dragón para montar a una de esas criaturas aladas.

No debemos pensar, sin embargo, que tener sangre Targaryen significa automáticamente ser una cabeza del dragón. Un ejemplo lo tenemos en el ya fallecido hermano de Daenerys, Viserys, que había heredado la locura de su padre, el Rey Loco, y que, a diferencia de su hermana, sí era sensible al fuego. Él era un Targaryen, pero no una de las cabezas del dragón.

Para el tercero en discordia, todo parece indicar que hay que acudir a la otra casa más poderosa y conocida de la serie: los Lannister. Sería el colofón perfecto, ya que, de este modo, un dragón lo montaría una Targaryen de pura cepa (Daenerys), otro que es mitad lobo huargo (Jon) y un último con sangre de león. Pero, ¿quién?

¿Por qué la obsesión con que un Lannister es Targaryen?

Para quienes solo ven la serie de Juego de Tronos, la idea de que cualquiera de los hijos de Tywin Lannister pueda tener sangre Targaryen seguramente parezca un disparate. Pero para los lectores de la saga fantástica de George R. R. Martin, Canción de Hielo y Fuego, sería algo poco sorprendente, dados los detalles del pasado que surgen en varias conversaciones separadas.

Primero, un poco de genealogía. La mujer de Tywin Lannister, Joanna, era también su prima (sus padres eran hermanos). Se casaron en el año 263 AC y, tres años después, nacieron Cersei y Jaime. El pequeño Tyrion nació en el 273 AC, y Joanna murió como consecuencia del parto.

Las teorías sobre la dudosa paternidad de los hijos de Joanna surgen como consecuencia de la relación de Joanna con los Targaryen. La Lannister viajó a Desembarco del Rey siendo joven y se convirtió en la dama de compañía de la princesa Rhaella, hermana y posteriormente también esposa del príncipe Aerys, que luego se convertiría en el Rey Loco.

Los rumores afirmaban que Joanna Lannister perdió la virginidad con Aerys, mucho antes de su matrimonio.

Lo que parece casi seguro es que Aerys, a pesar de acabar casándose con su propia hermana por mantener la pureza de sangre, estaba enamorado de Joanna. De hecho, en la boda de esta con Tywin, el ya por entonces rey Aerys lamentó que no existiera todavía el derecho de pernada y se tomó «excesivas libertades» con Joanna.

Rhaella envió de vuelta a Joanna a Roca Casterly y rara vez volvió a Desembarco. Joanna y Aerys se vieron más frecuentemente después del nacimiento de Jaime y Cersei. Y solo unos meses antes del nacimiento de Tyrion (y, por lo tanto, de la muerte de la mujer), el rey y la esposa de Tywin volvieron a verse en un torneo con motivo del décimo aniversario de su reinado.

El Rey Loco, que estaba ebrio, le dedicó algunas bromas a Joanna que sentaron mal a Tywin, que ya era entonces Mano del Rey, acrecentando la rivalidad entre ambos.

Con este contexto tenemos lo suficiente para entrar en las teorías.

Opción 1: Tyrion es un Targaryen

Es la opción más popular entre los lectores de los libros y, dado que Tyrion ha sido siempre un personaje carismático, querido y fundamentalmente bueno, es la única que muchos contemplan.

Hay varios detalles a favor de la teoría de que Tyrion es un Targaryen.

En primer lugar, su fascinación por los dragones, a lo que se añade que estas criaturas aladas parecen tener una buena relación con él, como se ha demostrado en Juego de Tronos.

En segundo lugar, el hecho de que si Tyrion, Daenerys y Jon son las tres cabezas del dragón, todos ellos habrían nacido a costa de la vida de sus madres. Los nacimientos de los Targaryen habían tenido siempre fama de difíciles. Pero, en contra de esa razón, hay que decir que en las épocas anteriores a la llegada de la medicina moderna, que una madre muriera en el parto no era tan difícil.

En tercer lugar, que en la historia de los Targaryen fueron muchos los dragones que nacieron con anomalías físicas. Y, en este caso, Tyrion encajaría a la perfección. Pero también hay algo que le resta relevancia: si entre los Targaryen se daban estas deformidades era, en parte, por las relaciones endogámicas. Y, en este caso, quienes son familia directa son Tywin y Joanna (primos hermanos).

En cuarto lugar, la coincidencia cronológica de uno de los últimos encuentros entre el Rey Loco y Joanna, durante el torneo en Desembarco del Rey, y el nacimiento de Tyrion. Aunque las malas palabras de Aerys hacia la Lannister hacen que sea poco probable que tuvieran ese día un acercamiento sexual.

«El verdadero hijo de Tywin es Tyrion, no tú. Se lo dije a tu padre en cierta ocasión, y me retiró la palabra durante medio año»

El aspecto que hace menos plausible que Tyrion sea un Targaryen es que el enano es, seguramente, el más parecido intelectualmente a su padre Tywin. En una conversación en los libros, Jaime charla con su tía Genna Lannister y esta le dice: «El verdadero hijo de Tywin es Tyrion, no tú. Se lo dije a tu padre en cierta ocasión, y me retiró la palabra durante medio año». Por supuesto, a lo que se refiere es a la capacidad intelectual y estratégica de Tyrion, semejante a la de su padre, pero si se toma literalmente, podría dar alguna pista para refutar la popular teoría de que Tyrion sea un dragón.

Opción 2: Jaime (y por lo tanto Cersei) es un Targaryen

Es la teoría menos popular, porque implicaría que el hombre que lanzó al pequeño Bran al vacío nada más empezar Juego de Tronos acabaría siendo uno de los grandes héroes. Y también porque su hermana, que está loca, sería otra Targaryen más.

Sus críticos dicen, además, que la cronología no lo hace posible. En efecto, Aerys (el Rey Loco) y Joanna Lannister se vieron en la boda de esta con Tywin. Y, debido a excesos el monarca con la leona, fue obligada a regresar de vuelta a Roca Casterly, abandonando Desembarco del Rey. Muchos creen que el Rey Loco y ella no volvieron a verse hasta después del nacimiento de los gemelos, tres años después, pero lo único que se sabe es que apenas se encontraron durante ese tiempo, no que no se vieran en absoluto.

Pero hay varios indicios que hacen más factible esta teoría que la de Tyrion.

En primer lugar, el deseo sexual incestuoso entre Jaime y Cersei. En efecto, la práctica de casarse y tener relaciones incestuosas era muy común entre los Targaryen, pero señalada y castigada en otras partes de Poniente, especialmente entre los Lannister. Los dragones lo hacían, sobre todo, para salvaguardar la pureza de sangre, un sentimiento que comparte la propia Cersei, que considera indigno a cualquier otro que no sea su hermano para tener descendencia, llegando a provocarse varios abortos del fallecido Robert Baratheon.

En segundo lugar, la locura Targaryen. Si algo hay común entre los dragones es que, con frecuencia, alguno de ellos sufre de demencia. Se decía que «locura y grandeza son dos caras de la misma moneda, y que cada vez que un Targaryen nace, los dioses lanzan una moneda al aire».

Es algo que se habría cumplido en múltiples ocasiones. No solo el Rey Loco, sino también Viserys (el hermano de Daenerys), la propia Cersei o incluso su hijo Joffrey.

En tercer lugar, la pasión por el fuego. No solo el Rey Loco o la propia Daenerys parecen tener una atracción por la combustión. La propia Cersei (en los libros más que en la serie) parece sentir un placer al ver arder edificios o a sus enemigos.

En cuarto lugar, y quizás el detalle más importante de todos, está en una de las escenas de la última novela de George R. R. Martin, durante un sueño del propio Jaime Lannister. En él, se encuentra con una mujer que, en principio, él identifica con su hermana, pero que luego queda claro que es su propia madre. que le dice lo siguiente:

«”Todos soñamos con cosas que no podemos tener. Tywin soñaba que su hijo sería un gran caballero, que su hija sería reina. Soñaba que sus hijos serían tan valerosos, fuertes y hermosos que nadie se reiría de ellos jamás.”.
”Soy un caballero” -le dijo [Jaime]-. “Y Cersei es una reina”.
Una lágrima rodó por la mejilla de la mujer. Volvió a cubrirse con la capucha, y le dio la espalda.»

A pesar de que solo es un sueño, parecería que su madre le da a entender que Tywin no consiguió, de ningún modo, que su hijo fuese caballero ni su hija reina, a pesar de que tanto Jaime como Cersei sí acabaron siendo precisamente eso, por lo que, muy crípticamente, podría estar dejando caer que ninguno de los dos son vástagos del león y que, por contra, precisamente el hijo que no es ni valeroso, ni fuerte ni hermoso y del que siempre se han reído, Tyrion, es el único descendiente real de Tywin Lannister.

Esta opción sería curiosa por dos razones: porque, de este modo, el único hijo real de Tywin sería, paradójicamente, Tyrion, acrecentando el mal fario del siempre resignado Tywin Lannister; y que, al mismo tiempo tanto Jaime como el enano habrían sido los responsables de la muerte de sus verdaderos padres, ya que mataron al Rey Loco y al patriarca de los leones respectivamente.

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