«The Walking Dead» 7x08: Otras dos muertes y una gran esperanza antes del parón

El último capítulo de la primera tanda de episodios de la séptima temporada sorprende por su alentador desenlace y da pistas de una venganza cada vez más cercana


Redacción

La séptima temporada de The Walking Dead ha llegado al final de su primera parte con un capítulo tenso y sangriento que, sin embargo, ha dejado un buen sitio a la esperanza, algo que buena parte de la audiencia daba por perdido después de un inicio que dejó devastados a los fans de la ficción televisiva.

(Este artículo contiene spoilers del último capítulo emitido, así que si todavía no lo has visto, es mejor que no sigas leyendo)

Después de un inicio brutal y traumático, la séptima temporada de The Walking Dead relajó su ritmo. Desperdigó a sus personajes durante buena parte de los capítulos, de modo que la acción y la evolución de la trama, por consiguiente, se resintieron.

Mientras Rick volvía con buena parte de su grupo a Alexandría, Maggie y Sasha se mudaban a Hilltop, Daryl acababa capturado y preso en El Santuario de Negan y Carol y Morgan descubrían la existencia de El Reino. Poco después, Tara regresaba junto a sus compañeros, no sin antes encontrar otra comunidad perdida, Oceanside.

Pero esa fórmula, a pesar de lo exasperante que ha sido y del tiempo que ha dedicado The Walking Dead a tramas sin gran interés, también ha tenido sus ventajas: la de cocinar a fuego lento lo que vendrá en el futuro, cuando la serie regrese en febrero tras el parón de Navidad.

Ese es el sentimiento que queda después de la emisión de Hearts Still Beating, el de la esperanza de un cambio en las dinámicas del juego que dé respuesta al golpe en la mesa de Negan en el primer capítulo.

El episodio de The Walking Dead resume perfectamente todo lo que ha sido esta temporada. Está presente la amenaza de Negan, se introducen nuevos escenarios en los que tocará profundizar en un futuro, la amenaza de los zombis aparece en un escenario no visto anteriormente y hay sangre, mucha, mucha sangre.

De nuevo, igual que en el estreno de la temporada, Negan se cobra las vidas de dos personas de Alexandría. Una bastante más merecida que la otra.

Al igual que en el cómic, el nuevo villano recibe la propuesta por parte de Spencer, hijo de los fallecidos líderes de Alexandría, de matar a Rick a cambio de su absoluta lealtad. Negan se toma la propuesta visiblemente mal y, como represalia por su traición al que sigue siendo el líder de la comunidad, lo apuñala mortalmente.

Pero hay un desvío con respecto al cómic de The Walking Dead que hace que las tensión suba rápidamente: el asesinato tiene lugar delante de sus vecinos de Alexandría. Un momento de alboroto que Rosita aprovecha para hacer lo que tanto desea: pegarle un tiro a Negan con la única bala que tiene a su disposición.

Pero la joven falla, alcanza a Lucille (el bate de Negan) en su lugar y el villano, que había dejado claro que en Alexandría no podía haber armas, le pide a su secuaz que mate a la gente que sea necesaria hasta que confiesen de dónde ha salido esa bala.

Olivia, la encargada de los suministros, es la primera en morir a manos del hombre de Negan en este capítulo de The Walking Dead, sumando esa segunda víctima mortal dentro de los muros de la comunidad todavía liderada por Rick.

Pero, después de todo eso, todavía queda un poco de esperanza en esa esperada escena final que muestra el regreso de Daryl a su hogar y el emotivo reencuentro con sus antiguos compañeros.

Rick recibe de Daryl un revólver y, con él, el empujón que necesitaba el denostado líder para consumar lo que todos los espectadores esperan: la venganza.

Ahora, habrá que esperar hasta febrero, concretamente hasta el día 13, para ver cuáles serán los movimientos de nuestro grupo de supervivientes favorito.

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