«The Walking Dead» 7x07: Negan deja al descubierto el aspecto más oscuro de Carl

Los espectadores pueden ver desde el punto de vista del hijo de Rick en qué consiste la organización criminal ideada por el líder de los Salvadores


Los responsables de The Walking Dead siempre han disfrutado haciendo variaciones con respecto a la historia contada en el cómic Robert Kirkman. Algunas muy afortunadas, como la creación del muy popular Daryl o la mayor complejidad y evolución de Carol, y otras que no han aportado gran cosa al desarrollo de las situaciones o de los personajes y solo han servido para añadir situaciones y escenas con las que nutrir las largas temporadas de la serie.

Sin embargo, en el último capítulo emitido, titulado Cántame una canción (Sing Me A Song), los productores han decidido seguir a pies juntillas una de las escenas más míticas de las guionizadas por Kirkman e ilustradas por Charlie Adlard. Y, sinceramente, no le ha podido sentar mejor a la ficción televisiva.

(Este artículo contiene spoilers del último capítulo emitido, así que si no quieres enterarte, es mejor que no sigas leyendo)

Después de un capítulo en el que la serie se adelantaba por primera vez al material de los cómics y mostraba qué había sido de un personaje largamente olvidado, The Walking Dead vuelve a encarrilar el argumento haciendo justo lo contrario: ciñéndose a la historia original.

El acercamiento entre Carl y el gran villano era uno de los platos fuertes de la era Negan en las viñetas. Una escena que muchos fans pensaban que no se iba a dar en la serie y que sería Daryl quien ocuparía su lugar.

Había elementos que jugaban en contra del Carl Grimes televisivo con respecto al del cómic. Sobre todo su edad, ya que mientras el personaje del tebeo todavía sigue siendo un niño pequeño, su versión catódica está metido de lleno en la adolescencia. Eso hacía pensar a muchos que la reacción de Negan ante el hijo de Rick sería mucho menos condescendiente en la ficción televisiva. Incluso, debido a unas misteriosas declaraciones del padre del actor Chandler Riggs, se llegó a pensar que el villano podría acabar con su vida.

Pero, finalmente, la escena en cuestión ha sucedido y es igual de tensa e interesante. Tanto Negan como Carl ganan con este encuentro.

Carl porque consigue protagonizar una de las escenas más importantes del personaje desde el inicio de The Walking Dead, aunque Chandler Riggs no consiga llegar a transmitir la rabia interna y la fiereza del niño. Desde que se viera obligado a dispararle a su madre para evitar que se convirtiera en una zombi más, el hijo de Rick había pasado sin pena ni gloria por la ficción televisiva. E incluso en el momento de recibir un disparo en el ojo quedó relegado a un plano secundario. En este episodio, al menos, tiene la oportunidad de resarcirse y pasar a primer plano, que es el lugar que le corresponde.

Un gran momento del capítulo y de la serie, con Carl humillado retirando su parche, que fue adelantado, para enfado de los fans, en el Instagram de la AMC con una imagen en la que el texto tapaba precisamente la zona del ojo perdido del hijo de Rick, pero que muchos consideraron un spoiler imperdonable.

Y también gana el villano porque, a pesar de su reconocida maldad, consigue demostrar que también es capaz de sentir una cierta empatía hacia otros seres humanos, algo de lo que cualquier espectador podría dudar hasta el momento.

Eso no quita que Negan siga haciendo de las suyas en The Walking Dead. No solo por esa dura escena en la que muestra el castigo a quienes mantienen relaciones sexuales con las mujeres de su harén, sino también por obligar a Carl a revivir el trauma de su madre o de hacerle mostrar su cara bajo la venda. Pero su inmediato arrepentimiento lo nutre como personaje.

No pasa lo mismo con su constantes peroratas. Mientras en el cómics consigue la simpatía del lector gracias a su carisma, en la serie sus constantes soflamas acaban resultando cansinas y repetitivas. La serie insiste en contarnos lo peligroso que es Negan y, aún así, no logra ni de lejos estar a la altura de las viñetas en conseguir esa conexión con el espectador.

El nuevo villano ha salido solo en tres capítulos en esta temporada y muchos espectadores ya se han cansado de él.

Al menos, este último capítulo de The Walking Dead permite hacerse una idea del porqué de su infalible liderazgo. Ayuda conocer más detalles del funcionamiento de la organización criminal ideada por Negan a través de los ojos (ojo, perdón) incocentes de Carl.

No ayuda tampoco la decisión de los responsables de la AMC de hacer episodios más largos sin ton ni son. Lo que antes pasaba en el estreno de cada temporada o en los capítulos finales de The Walking Dead, ahora sucede constantemente sin razón argumental aparente. Sing Me A Song ha durado, con anuncios, una hora y media, seguramente para aprovecharse de la rentabilidad publicitaria de la serie (a pesar de que la audiencia se esté resintiendo).

Por lo menos, ese tiempo añadido no se ha dedicado solo a mayor gloria de Negan, como en el tercer episodio (Servicio), pero casi mejor les habría ido. Porque las historias secundarias (Rosita consiguiendo una bala, Rick y Aaron encontrando un nuevo lugar de abastecimiento, Michonne tomando un rehén y, sobre todo, la del soso Spencer) poco acaban aportando a un episodio que habría ganado más si hubiese durado el tiempo habitual.

Sing Me A Song demuestra que a la serie le sienta especialmente bien ceñirse al material en el que se basa, que, en el fondo, ya utiliza el lenguaje cinematográfico, de modo que la adaptación fiel es relativamente sencilla en este caso. Y que, del mismo modo que en el cómic, lo que todo espectador desea es que la trama avance capítulo a capítulo sin estancarse cuando se interna en desvíos secundarios con poco interés.

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