«Juego de Tronos» 6x10: Una teoría confirmada y dos venganzas consumadas en «Vientos de Invierno»

El último capítulo de la serie de la HBO, «Vientos de Invierno», cambia radicalmente los equilibrios de poder en el mapa de Poniente e inicia una nueva etapa. OJO, este artículo contiene SPOILERS


Redacción / La Voz

Juego de Tronos termina su sexta temporada y abre una nueva etapa. Las piezas se han recolocado sobre el tablero, las facciones se han reducido y los contendientes se presentan con más claridad que nunca. Al sur del Muro, los tres apellidos que han centrado la atención de los seguidores desde el mismo inicio de la serie dominan, de ahora en adelante, con total claridad.

Stark en el Norte, Lannister en Desembarco del Rey y una Targaryen a la que solo le queda cruzar el Mar Angosto. Las alianzas están claras en Juego de Tronos. ¿Es la antesala de la gran guerra a tres por el Trono de Hierro o la presentación de los grandes actores que tendrán que unirse para la lucha final contra el mal de los Caminantes Blancos? ¿Se abre una época oscura o una mucho más brillante?

El invierno, después de seis temporadas de Juego de Tronos, ha llegado. Y lo ha hecho con un final épico, revelador y exultante en el que se da un portazo a todo lo sucedido hasta ahora y se abre de par en par una nueva puerta a lo que está por venir. Vientos de Invierno (The Winds of Winter) cierra tantas tramas como incógnitas presenta.

La reina en el Trono de Hierro

Música de piano, un traje negro como el azabache, un juicio para expiar los pecados, unos niños desharrapados corriendo por grutas oscuras. El estallido comienza a cuchilladas amortiguadas por ese piano incansable. Un anciano decrépito masacrado por chiquillos y un militante de la Fe moribundo que se arrastra para evitar la catástrofe. El piano toca las últimas notas. Y la llama de una vela consumida inflama el fuego valyrio escondido bajo el gran septo de Baelor.

Cersei Lannister, enfundada en un exquisito vestido que parece diseñado por Alexander McQueen, se relame el vino mientras ve cómo salta por los aires todo lo que atentaba contra su vida.

El director Miguel Sapochnik, que ya había logrado regalarnos con La Batalla de los Bastardos uno de los mejores episodios de la historia de Juego de Tronos, se supera en esta introducción larga, rítmica, cargada de intrigantes elipsis y acompañada de un piano intermitente que anuncia la llegada de un devastador clímax. Una evocadora pieza que, por cierto, ya puedes disfrutar en Spotify.

La avispada Margaery Tyrell intuye a tiempo del peligro que corren los presentes en el juicio de su hermano Loras por homosexualidad y vanidad, pero de nada le sirve. Los militantes de la Fe no la dejan salir. Y ella, junto a su hermano, su padre, Kevan Lannister y el Septón Supremo y sus seguidores, todos los que habían puesto en peligro la posición de Cersei en Desembarco del Rey, acaban consumidos por la devastación del fuego valyrio.

Todos excepto una: la septa Unella, que durante tanto tiempo había disfrutado humillándola en su encierro. Cersei le repite esas dos palabras con las que la había atosigado: «Arrepiéntete», le dice para empezar a torturarla. Y se despide con un «Vergüenza».

La leona se las apaña para salvar a su hijo de una muerte segura, pero por poco tiempo. Tommen Baratheon no puede aguantar la verdad, la revelación de la progresiva locura de su madre. El sensible chaval no está hecho para el «todo vale» que reina entre los muros de Desembarco del Rey. Abandona su corona y, convencido, utiliza la ventana de su torre como puerta hacia la muerte. Los peligros del balconing.

No era lo que Cersei buscaba, no hay duda, pero la leona ha llegado a vivir su apoteosis. Ahora, es la legítima heredera del Trono de Hierro. ¿Es ya la Reina Loca o lo acabará siendo? Su hermano fue conocido como Matarreyes por aniquilar por la espalda a un monarca tarado. ¿Tendrá que hacerlo también con la reina Lannister?

El rey en el Norte

Jon Snow no es un Stark. Ni siquiera ha nacido en el Norte. Meñique ve en eso dos poderosas razones para que no sea el bastardo el que gobierne desde Invernalia, sino su protegida Sansa, con la que se ve en el Trono de Hierro, pero la chica no está convencida ni quiere dejarse llevar por las maquinaciones de Petyr Baelish.

Jon Snow no es un Stark. Al menos no por parte de padre. Era un detalle que todos los fans de los libros sabían, pero que ni en las novelas ni en la serie se había revelado. Pero la visión de Bran Stark no deja duda. Jon Snow no es hijo de Ned Stark, sino fruto del amor entre su hermana Lyanna y el fallecido príncipe heredero Rhaegar Targaryen. El bastardo es medio dragón, medio lobo huargo. Es fuego y hielo.

Jon Snow no es un Stark. Pero como si lo fuera. La decidida Lyanna Mormont (esa niña que ya se ha ganado nuestros respetos y que se llama igual que la madre del bastardo) dice por su boca en este capítulo de Juego de Tronos lo que todos piensan. Que él tiene más derecho que ningún otro a liderar al Norte desde una Invernalia en reconstrucción.

Jon Snow no es un Stark, es el nuevo rey en el Norte.

La reina de más allá del Mar Angosto

«Está ocurriendo de verdad», dice Tyrion como poniendo en palabras lo que piensa toda la audiencia de Juego de Tronos. Daenerys Targaryen deja Meereen, que pasará a estar gestionada por su amado y deseado Daario Naharis, y parte junto a su enorme ejército de dothrakis hacia Poniente para hacerse con el Trono de Hierro.

La dragona consolida sus alianzas. De su parte están las Serpientes de Arena que gobiernan desde Dorne, la diezmada aunque todavía pudiente casa Tyrell, los Hijos del Hierro fieles a Yara Greyjoy, su nueva Mano del Rey, Tyrion Lannister, y el intrigante Varys, La Araña (que tiene el don de la teleportación -de Dorne a Meereen en solo una escena-).

Pero Daenerys, casi por primera vez desde que se liberó de su matrimonio de conveniencia, tiene miedo. Porque está a punto de consumar el que ha sido su objetivo desde que nació. ¿Habría sido ese miedo el que la llevó a demorar tanto su viaje a Poniente?

Sus enemigos están claros: los Lannister. Acompañada por dos refugiados enemistados de Cersei (Varys y Tyrion), su negociación con los leones es imposible. Pero, ¿qué pasará con el Rey en el Norte? ¿Apoyará las reclamaciones de la Daenerys o seguirá su propio camino independiente? La casa Stark apoyó la insurrección al último rey Targaryen, pero Jon tiene sangre de dragón.

Una partida y un regreso

Finalmente, Melisandre ha tenido que pagar por su mayor pecado en Juego de Tronos, el sacrificio de la pequeña Shireen con el objetivo de ganar una guerra fallida. Davos presiona a Jon para que la ejecute por su crimen y, aunque el bastardo acepta, le permite un salvoconducto: el exilio del Norte para siempre. La Bruja Roja abandona al que podría ser Azor Ahai renacido.

Quien regresa en este capítulo de Juego de Tronos, y por la puerta grande, es Arya Stark, que consuma la segunda gran venganza del capítulo. A la pequeña le ha servido su aprendizaje en la Hermandad de los Hombres Sin Rostro para poder vengar, por fin, el asesinato a traición de su madre y de su hermano en la infame Boda Roja.

La joven se hace pasar por una sirvienta cualquiera y se fija primero en Jaime Lannister, pero su verdadero objetivo es el depravado y decrépito Walder Frey. Aunque primero quiere hacerle sufrir y le sirve una tarta rellena de restos de los hijos del anciano. Después, revela su verdadero rostro, su nombre y le advierte de que «la última cosa que verás es a una Stark sonriendo mientras mueres». ¡Bravo por el brutal regreso de Arya Stark!

R+L=J

Se ha confirmado. Era un secreto a voces, pero los lectores de los libros y los espectadores de Juego de Tronos no se lo iban a creer del todo hasta que lo vieran. Y los ojos de Bran nos han servido para poner en imágenes el origen de Jon Snow.

La madre del bastardo no es ninguna desconocida, sino la propia hemana de Ned Stark, Lyanna. Y su padre, por lo tanto, no es el bueno de Eddard, sino nada más y nada menos que el primogénito del Rey Loco, Rhaegar Targaryen (quien supuestamente había raptado a Lyanna).

Su hermana se despide de Ned Stark en sus últimos suspiros en la Torre de la Alegría, le susurra su secreto y le hace prometer que protegerá a su niño, que seguramente sería asesinado si se descubriera que tiene sangre de la derrocada dinastía Targaryen.

Bran es, en estos momentos, una de las únicas personas en el mundo que lo sabe todo. Ahora, el pequeño tullido tiene que hacérselo saber a su hermano bastardo que, en realidad, es primo suyo.

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