Día Internacional de la Mujer: La «tasa rosa», el impuesto que solo pagan las mujeres

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No solo cobran menos, sino que además desembolsan un importe mayor que los hombres por el mismo producto. En palabras de la secretaria de Estado por los derechos de la mujer en Francia, «¿es el rosa el nuevo color del lujo?»

10 mar 2015 . Actualizado a las 19:39 h.

Tres días antes del Día Internacional de la mujer, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hacía públicas las conclusiones de su informe Brecha salarial de género y brecha salarial por maternidadlas mujeres españolas cobran un 17 % menos que los hombres por hacer el mismo trabajo y las que tienen hijos, un 5 % menos que las que no los tienen. Esta brecha salarial entre hombre y mujer asciende hasta el 19 % si hablamos de Europa y a un elevadísimo 36 % si miramos a Estados Unidos, y, según dicho informe, tardará todavía 71 años en desaparecerSiete décadas. La mayoría de nosotros no viviremos para asistir a la igualdad absoluta.

Mitad del mundo está formado por hombres; la otra mitad son mujeres. Sin embargo, los datos de la ONU -que este 8 de marzo se detiene en el Día Internacional de la mujer- revelan que el bando femenino solo posee el 1 % de la riqueza mundial. Y, aún así, ellas pagan más que los hombres por el mismo productoLa culpable de este abismo es la denominada «tasa rosa», un impuesto invisible que grava las versiones femeninas de un mismo producto.

Cuando el pasado verano la revista Forbes publicó que las mujeres estadounidenses llegan a pagar al año 1.300 dólares más que los hombres por productos similares, el colectivo feminista francés Georgette Sand -que toma su nombre del femenino del pseudónimo que escogió la escritora Amandine Aurore Lucile Dupin para tener la oportunidad de publicar sus libros de forma seria- se sumergió en una concienzuda comparación de precios. Cuando terminó su análisis, tenía una importante y preocupante teoría que contarle al mundo: las mujeres llegan a pagar hasta un 75 % más por el mismo producto. Por el mismo cepillo de dientes, pero de color rosa. Por el mismo desodorante -de la misma marca- situado en el estante de cosméticos femeninos. Por los mismos guantes de fregar en tallas más pequeñas.