El solsticio de invierno cambia la estación del doodle de Google

La Voz REDACCIÓN

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La noche más larga de todo el año es el pistoletazo de salida de una nueva estación. El soslticio de invierno es una fecha que históricamente han celebrado muchos pueblos y culturas a lo largo de los siglos como una de las citas señaladas en el calendario

21 dic 2013 . Actualizado a las 23:55 h.

Solsticio de invierno y solsticio de verano. Dos son los solsticios que se registran cada año. Este sábado tiene lugar el solsticio de invierno, que supone el anuncio de la llegada del invierno en el hemisferio norte. Son numerosas las culturas que han considerado que este día es una de las fechas más importantes del calendario, y por ello se han sucedido las celebraciones a lo largo de la historia y de las diferentes civilizaciones. Como su nombre indica, -en latín, solsticio quiere decir sol quieto- durante unas horas parecerá que el sol se detiene en el cielo y cuando se ponga llegará la noche más larga del año. Comienza entonces el periodo anual de mayor oscuridad.

Si el eje de rotación de la Tierra fuera perpendicular al plano en el que se mueve alrededor del Sol, todos los días del año serían iguales, todos tendrían doce horas de luz y otras tantas de oscuridad. El calendario, seguramente, sería más parecido al de los antiguos celtas, más relacionado con el medio ambiente en el que vivían que con los acontecimientos astronómicos (por ejemplo, tenían trece meses, cada uno relacionado con un árbol). Pero como el eje de rotación de la Tierra está inclinado, sucede que durante una época del año (en verano) se disfruta de muchas horas de luz, mientras que en otra (invierno) hay pocas. Se llama solsticio de verano al día del año que tiene más horas de luz, y suele caer hacia el 21 de junio. El solsticio de invierno, que pronto pasaremos, sucede entre el 21 y el 23 de diciembre, y es el día del año que tiene la noche más larga y menos horas de luz. Esto quiere decir que a partir de ahora los días empezarán a ser cada vez un poco más largos, como si el Sol comenzara a renacer, ganando cada vez más horas a la noche.

Los solsticios son días muy especiales por su relación con el Sol, las antiguas culturas los conocían y consideraban motivo de celebración. La cristianización de estas festividades paganas se realizó vinculándolos con dos de las fiestas más importantes de su tradición. El solsticio de invierno, con la del nacimiento de Jesús (24 de diciembre) y el solsticio de verano, con el de san Juan (23 de junio). Curiosamente, estos son los únicos nacimientos que son motivo de fiesta, pues para el resto del santoral solo se recuerdan los fallecimientos.