Semana Santa: Boiro se abre paso entre las grandes Pasiones gallegas

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La Irmandade do Cristo da Misericordia logra que cada año la celebración de Semana Santa tenga más arraigo

22 mar 2013 . Actualizado a las 13:24 h.

Hay lugares donde celebrar la Semana Santa por todo lo alto es relativamente fácil. Sus vecinos parecen llevar en el ADN la necesidad de participar en espectaculares procesiones. En Galicia, ocurre así en Ferrol o Viveiro. Sin embargo, en otros esa tradición no existe. O apenas existía hasta hace bien poco. Es el caso de Boiro, en la ría de Arousa. A principios del actual siglo, su Semana Santa era una de tantas. Se reducía a lo que hay en buena parte de los concellos gallegos: los oficios religiosos y poco más. Pero la situación ha dado un giro de 180 grados. Y la Pasión boirense se cuela ahora entre las grandes gallegas. Es más, está sirviendo de catalizadora para que en la comarca de Barbanza empiece a haber un verdadero interés por revestir de pompa estas celebraciones.

Todo empieza en el 2004. La muestra más evidente de que el terreno en el que se pretendía que arraigase la pasión por la Pasión era bastante árido es que el entonces párroco de Boiro, Francisco Justo Carou -ahora fallecido- no lograba convencer a los vecinos para formar una entidad dinámica que organizase las procesiones de Semana Santa. Y eso que en el municipio había dos antiguas hermandades. Pidió colaboración varias veces. Pero no hubo suerte. Hasta que en una cena de antiguos miembros de la Acción Católica se empezó a tomar en serio. Dice uno de los promotores que «se le dijo que sí, pero como pasaron varios meses y nadie volvió a sacar el tema el párroco llegó a pensar que todas las promesas habían sido producto de la alegría de la cena».

Arraigo desde el principio

Pero nada más lejos de la realidad. Entre finales del 2004 y principios del 2005, se empezó a tejer la tela de lo que acabaría siendo la Irmandade do Cristo da Misericordia. Y, para sorpresa de quienes pusieron en marcha el colectivo, el interés de los vecinos por la Semana Santa fue inmediato. A mediados del 2005, ya se impuso la medalla de cofrades a 180 personas. Como anécdota, hay que decir que el éxito cogió tan de sorpresa a los promotores de la iniciativa que hasta se quedaron cortos encargando las preseas.

Esa cifra de 180 cofrades parecía todo un hito. Pero la sorpresa mayor llegó cuando se fue quedando pequeña; ridícula. Cada Semana Santa los cofrades iban a más y ahora, solo ocho años después del inicio, la cifra es de 606. Ahí es nada. Tanto si se pregunta al actual hermano mayor, Juan Carlos Muñiz, o a alguno de los fundadores de la hermandad, como Manuel Barreiro, aseguran que todos los cofrades son igual de importantes. Da igual que sean nativos de Boiro. Que tengan contacto con la hermandad solo porque veranean en el municipio. Que peinen canas. Que sean jóvenes. Pero, quizás porque supone que el futuro está asegurado, se habla con especial mimo de la savia nueva. Por ejemplo, de esa veintena de jóvenes que conforman el paso infantil.

Y se hace una reflexión. ¿Qué es lo que hizo y hace la hermandad para que la Semana Santa tenga tal éxito? Se podría hablar de procesiones vistosas; de que se restauraron imágenes y se compraron tallas; de todo ese ritual de hábitos impolutos, de la creación de la banda de tambores y el grupo de cornetas... Pero, antes, desde el colectivo quieren dar cuenta del que creen que es su auténtico motor. Y es algo bien simple. Bien viejo. Se trata de la unidad. Simplemente la unidad.

Explica el caso el hermano mayor del Cristo da Misericordia: «El éxito más importante es mantener a todo el mundo unido, a la gente de la parroquia y los cofrades. Esa es la garantía de que esto tiene futuro». Por supuesto, también le dan relevancia a los esfuerzos por hacer vistosa la Pasión de Jesucristo. Pero siempre teniendo en cuenta que lo más importante «es que todo el mundo se implique, que haya ganas de hacer cosas unidos».

El gran escaparate

Una vez explicado el origen de la Semana Santa boirense, analizados los motivos de su éxito, toca hablar de lo que se encontrarán quienes decidan sumarse a ella, que en los últimos años empiezan a contarse ya al por mayor. Actualmente, la Pasión boirense cuenta ya con seis pasos, todos de nueva creación. En ellos se portan cinco imágenes -una de ellas repite salida, aunque con distinta vestimenta-. Se restauraron las tallas y se adquirió un Ecce Homo por parte de la hermandad.

Salen a la calle en Semana Santa unas trescientas personas vestidas con el hábito oficial de la entidad, en colores blanco y purpura, y de ellas unas cien son costaleros o portadores. Hay también romanos, unos quince, que con sus características vestimentas ayudan a componer el arco iris procesional. Este año, además, como novedad, uno de los pasos, el del Sepulcro, lucirá varales de oro. A mayores de todo ello, y para que la vista no sea el único sentido por el que entre la Pasión boirense, se cuenta tanto con un grupo de tambores como con una banda de cornetas. Esta última de estreno.