Francisco: Un nombre que hace mención al fundador de los franciscanos, los frailes más pobres

La Voz

Francisco es, como la falta de ordinal indica, un nombre inédito en el papado de la Iglesia. En el caso del nuevo pontífice hace referencia, al parecer, a la figura de Francisco de Asís, aunque no es descartable que sea un guiño a la orden en la que lleva décadas, los Jesuitas y por tanto recuerde a Francisco Javier (Javier no tiene traducción en otros idiomas).

Lo cierto es que el hasta ayer arzobispo de Buenos Aires reconoció hace mucho que Francisco de Asís había marcado su vida. Este fue un hombre que creó una orden nueva en la edad media, un grupo que chocó en muchas ocasiones con la dirección de la Iglesia, pero a la que nunca pudieron echar del seno de Roma por dos razones: estaba formada por hombres santos sin fisuras con el dogma y a ella acudían quienes buscaban una Iglesia pegada a la pobreza y, si no la encontraban en el la ortodoxia, saldrían camino de la herejía.

Pero la obra de San Francisco es poliédrica. No solo era el más pobre -él, que por nacimiento era rico- sino que hacía del amor a los demás su forma de relacionarse. Es el ecumenismo franciscano que ha hecho de Asís el centro de las celebraciones entre religiones que los últimos papas promovieron. Por si eso fuera poco, promovía el ecologismo en versión medieval -no hay más que recordar la historia con el hermano lobo-. «Amor y hermandad».

La otra base de su nombre, la de San Francisco Javier, mano derecha de Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, habla de los misioneros. Es la imagen más cercana a los demás que tienen los jesuitas, aquel que da su vida por quienes no conoce, como el mismo San Francisco Javier hizo en el lejano Oriente.

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