Bergoglio: El primer papa anunciado con un tuit


La Voz / EFE

Jorge Mario Bergoglio fue presentado al mundo entero este miércoles, a última hora de la tarde, como el candidato escogido por los 115 cardenales electores -que durante los dos últimos días deliberaron incansablemente encerrados en la Capilla Sixtina, llevando a cabo hasta cinco votaciones diferentes- para convertirse en el nuevo papa Francisco. El inesperado cardenal argentino, que de ahora en adelante se pondrá al frente de la Iglesia católica, dio la bienvenida a su pontificado desde el balcón de la Basílica de San Pedro a los miles de fieles congregados en la plaza vaticana. Casi a la velocidad de la luz, sus primeras palabras recorrieron todo el mundo, reproducidas no solo en las ondas de radio y en las pantallas de millones de televisores, traducidas a todos los idiomas imaginables, sino también, y por primera vez con una magnitud nunca antes vista, en ordenadores, tabletas y teléfonos móviles, vehículos desde hace días -en un nuevo escenario de comunicación radicalmente distinto al del 2005- de todo lo que ocurría minuto a minuto en la Santa Sede. Bergoglio puede presumir de ser el primer papa argentino, el primero jesuita, el primer latinoamericano, el primero que no es europeo. Pero el papa Francisco cuenta también con un mérito más. Ha sido el primer papa anunciado con un tuit, inmerso obligatoriamente, por llegar ahora y no haber querido hacerlo en el 2005, en la espiral de las redes sociales y las nuevas tecnologías, que incluso llegaron a predecir los acontecimientos que ayer sacudieron la actualidad informativa.

El tuit que profetizó el nombre del papa

El mérito se lo lleva un madrileño de 22 años, Alex Rodríguez de Cabo, y, seguramente, si no nos hubiésemos acostumbrado a tuitear todo lo que vemos, oimos, pensamos, creemos, sentimos y opinamos, la historia de su profético sueño no habría pasado de una curiosa anécdota de esas que siempre les pasan a un amigo de un amigo de un amigo. Twitter, sin embargo, se ha encargado esta vez de ponerle cara y nombre al protagonista de una historia que ya circula de boca en boca en la otra punta del mundo y que, si uno es sensible a la inspiración «divina» sobre acontecimientos futuros, es capaz de poner los pelos de punta. Hace poco más de un mes, exactamente el 11 de febrero, una usuaria de la red social llamada Yolanda de Mena publicó el siguiente tuit: «Mi novio anoche se despertó a las 4am diciendo que habia soñado con un nuevo papa llamado "Francisco I" y hoy Benedicto renuncia @ardecabo». Horas más tarde, el ahora papa emérito dejaba su trono en la Iglesia y anunciaba su marcha alegando falta de fuerzas. Treinta y un días después, Francisco (I, aunque por ser el primer pontífice que elige este nombre no llevará el número que lo identifica) era nombrado papa.

Ardecabo es Álex, un chaval normal y corriente que, de un día a otro, ha sido elevado a auténtico visionario. Mesías y hasta Nostradamus de Twitter son algunos de los nombres con los que ya han bautizado al madrileño desde las redes sociales gracias a su pareja, fuente del tuit -que en estos momentos registra más de 46.000 retuiteos- y cómplice de que la noticia corriese como la espuma. La joven, también madrileña, pasó en unas horas de 100 a 6.000 seguidores en su perfil de la red social. Los más escépticos dudan de la veracidad del mensaje y, por tanto, de la historia y el sueño revelador, cuestionando su día de publicación y especulando con un posible «amaño» del tuit. Pero lo cierto es que, que se sepa de momento, un usuario de Twitter no puede modificar horas ni fechas de mensajes ya publicados en su timeline.

Un papa ajeno a las redes sociales que deberá ponerse las pilas

Las redes sociales son y serán una tarea, evidentemente menos complicada y más llevadera que la dura faena que le espera a Bergoglio, a la que tendrá que hacer frente el nuevo papa. Benedicto XVI, el primer papa en abrirse un perfil en Twitter bajo el nombre de @Pontifex, ya le abrió las puertas a un mundo del que incluso una institución tan conservadora como la Iglesia no puede permitirse el lujo de descolgarse. La cuenta papal quedó en el aire durante el mes que se alargó la Sede Vacante -tiempo en el que la Iglesia estuvo sin papa- y fue recuperada ayer, poco después de que se anunciaase la idenrtidad del nuevo pontífice. Bergoglio es, sin embargo, un hombre ajeno al universo de las redes sociales. Al menos nunca se le ha conocido ningún perfil personal ni en Facebook ni en Twitter. En el fervor de la elección, miles de internauas se apresuraron el miércoles a rastrear las plataformas virtuales para ser los primeros en seguir, desde el minuto uno, lo que el papa Francisco tuviese que decir en la Red. Así, muchos se hicieron seguidores de una cuenta de Twitter falsa -lo que se conoce como un «fake»- que suplantaba la identidad del pontífice argentino y que, en cuestión de minutos, alcanzó los 200.000 seguidores. «Inmensamente feliz de ser el nuevo papa, Francisco I», se podía leer en el perfil, que semanas antes había publicado: «Si soy el nuevo papa, los niños me van a amar más que a Papá Noel».

Cómo se vivió la elección en la red

Tres países fueron el miércoles, básicamente, la fuente de los mensajes en Twitter sobre Bergolio: Estados Unidos, Argentina y España. A lo largo de todo el día, según datos publicados por la red del pajarito azul en su blog, se emitieron más de site millones de micromensajes relativos al papado, con un tráfico de 130.000 tuiteos por minuto, justo después de que el cardenal protodiácono, Jean Louis Tauran, se asomara a la logia de las bendiciones para dejar boquiabierto al mundo anticipando a un papa que no figuraba en ninguna de las quinielas previas al cónclave. «Annuntio vobis gaudium magnun: Habemus PAPAM» (Os anuncio una gran alegría, tenemos Papa), anunció Tauran pasadas las ocho de la tarde en la Ciudad del Vaticano.

Según las estadísticas recogidas por la web Topsy, se produjeron cuatro millones de tuiteos del mensaje de la cuenta oficial del papa «Habemus papam Franciscum» en las dos horas que siguieron al anuncio papal. De todos ellos, un 22 % tuvieron origen en EE.UU., un 19 % en Argentina, un 11 % en España, un 8 % en México, un 5 % en Brasil, un 4 % en Venezuela y un 3 % en Colombia e Italia, respectivamente.

Entre los tuits más destacados se encuentra el de la presidenta argentina Cristina Fernández Kirchner, que publicó una fotografía de la nota de felicitación que dedicó «a su Santidad Francisco I». En el blog de Twitter se recopilaron algunos de los mejores mensajes que circularon por la red social: «Las Olimpiadas, el Mundial de Fútbol y ahora el papa», señaló el analista Chuck Todd de la cadena NBC. «Primero Messi, ahora el papa. Lo estás clavando, Argentina», comentó el autor Stewart Mandel.

El escritor Paulo Coelho se cuestionó en inglés a través de Twitter si Bergoglio, el papa Francisco sería capaz de «reiniciar la Iglesia, recuperar los vínculos rotos y borrar los errores que hicieron daño a su fe» y el cantante Alejandro Sanz también se hizo eco de la noticia y tuiteó «Habemus papa» para después congratularse por el hecho de que fuera argentino, lo mismo que el puertorriqueño Luis Fonsi que exclamó «¡Latino, qué felicidad!». El futbolista argentino del Real Madrid Gonzalo Higuaín consideró en Twitter que era un «orgullo» que el pontífice fuera de su país y y su compatriota la actriz Luisana Lopilato compartió su alegría con sus más de dos millones de seguidores. «¡Habemus papam!, ¡argentino!, ¡vamos! Mis amigos de Roma me llamaron recontentos ¡Qué felicidad!», manifestó la intérprete de la teleserie Lobo.

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