Francisco, Jorge Mario Bergoglio, el nuevo papa

La Voz REDACCIÓN

INFORMACIÓN

ENRIQUE MARCARIAN

El argentino es un jesuita ortodoxo en cuanto a cuestiones dogmáticas, pero con una postura flexible en materia de ética sexual

14 mar 2013 . Actualizado a las 02:36 h.

Será Francisco, el primer papa jesuíta de la historia. El argentino Jorge Mario Bergoglio ha sido elegido hoy, 13 de marzo del 2013, pasadas las siete de la tarde, como nuevo papa en la quinta votación de un apresurado y corto cónclave, celebrado después de que Benedicto XVI renunciase a su pontificado el pasado 28 de febrero.

Francisco fue en el año 2005, durante la elección de Ratzinger como Sumo Pontífice, la alternativa más fuerte al alemán, un dato que no llegó a transcender y que, sin embargo, colocó al papa argentino en los puestos preferentes de las deliberaciones que los 115 cardenales electores han llevado a cabo estos dos últimos días encerrados dentro de los muros de la Capilla Sixtina. Hace ocho años, en la primera votación, Benedicto XVI consiguió 47 votos. En segundo lugar, y muy cerca del papa emérito, quedó Francisco . Las revelaciones de un cardenal anónimo, que se publicaron tras el cónclave del 2005 en la prestigiosa revista italiana Limes, desvelaban que en la segunda votación Ratzinger se desmarcó de Bergoglio con 65 votos y en la tercera llegó a los 72, frente a los 40 del argentino. Pero Francisco I enseguida se posicionó y dio a entender al resto de cardenales, dicen que «con lágrimas en los ojos», que no se sentía preparado para ser el nuevo papa. Y se quedó a las puertas del Vaticano.

Francisco I, que para convertirse en el nuevo papa -el número 266 de la Iglesia católica- ha acaparado 77 votos favorables de los 115, se corona ahora, en su segundo intento, como el primer pontífice jesuíta de la historia. Nacido en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, decidió convertirse en sacerdote a los 21 años e ingresó en el seminario del barrio Villa Devoto como novicio de la orden jesuita. Francisco I fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969 y consagrado obispo titular de Auca el 20 de mayo de 1992. En 1998 sustituyó al arzobispo de la archidiócesis de Buenos Aires y en febrero del 2001, el papa Juan Pablo II lo ordenó cardenal con el título de San Roberto Belarmino.