Cónclaves modernos: cuando los cardenales morían al pie de la Capilla Sixtina

El número de electores se ha doblado en el último siglo y se han introducido normas como el plazo de 15 días para llegar a Roma


No hace falta remontarse a 1268, cuando comenzó el cónclave que tres años después elegiría a Gregorio X, no sin que antes los habitantes de Viterbo arrancaran el techo del edificio donde se alojaban los cardenales y les dieran sólo pan y agua para comer. En la época moderna también ha habido elecciones papales largas, tensas y dramáticas. Por ejemplo, en 1740 para la de Benedicto XIV: duró del 18 de febrero al 17 de agosto, 181 días; los electores eran 51 y cuatro murieron durante el cónclave. También fallecieron dos cardenales en 1774 con ocasión de la elección de Pío VI, que se prolongó durante 133 días.

El último cónclave fuera de Roma tuvo lugar en Venecia en 1799, ya que la Ciudad Eterna estaba ocupada por las tropas napoleónicas, y tuvieron que pasar 105 días. El fruto de la iluminación del Espíritu Santo fue Pío VII. Gregorio XVI fue el último cardenal no obispo que se convirtió en papa. Su elección duró 51 días, a caballo entre 1830 y 1831, y los prelados con derecho a voto fueron 45. La Constitución Apostólica precisa que cualquier varón bautizado puede ser papa, y, en caso de no ser obispo, se le nombra inmediatamente.

Los cónclaves cortos empiezan en 1846: Pío IX se decidió en 3 días, y León XIII (1878) en otros tres. En el caso de este último, el cardenal John McCloskey, arzobispo de Nueva York, era primer prelado no europeo que tendría que haber participado en un cónclave, pero llegó demasiado tarde a Roma.

En 1903 fue elegido sumo pontífice Pío X. Durante el proceso se ejerció por última vez el llamado Ius Exclusivae (el derecho de exclusión del que gozaban diversos monarcas católicos de Europa para vetar a un candidato al papado). En aquella ocasión fue el emperador Francisco José I de Austria quien cerró el paso al cardenal italiano Mariano Rampolla. Después de su nombramiento, el nuevo papa abolió el derecho de veto.

En 1914, el cónclave que eligió a Benedicto XV duró cuatro días. Se quedaron fuera de las puertas de la Sixtina dos cardenales estadounidenses y un canadiense por haber llegado tarde. Sin embargo, por primera vez participó un purpurado de América Latina. En 1922, de nuevo tres norteamericanos se quedaron sin poder votar. Se instituyó entonces la regla que establece que desde el inicio de la sede vacante los cardenales tienen un plazo de 15 días para estar en Roma. Aquel cónclave duró cinco días y salió como papa Pío XI. Su sucesor, Pío XII, fue elegido en solo dos días en marzo de 1939, el año que empezó la Segunda Guerra Mundial.

Y así llegamos a los últimos cinco cónclaves, probablemente los papas más conocidos por todo el mundo:

Juan XXIII (1958). Por primera vez participaron cardenales chinos, indios y africanos. Los electores fueron 51, el cónclave duró cuatro días y hubo 11 escrutinios.

Pablo VI (1963). Participaron 80 electores, duró tres días y 6 escrutinios.

Juan Pablo I (1978). Fue el primer cónclave en el que no participaron los cardenales de más de 80 años. Los electores ascendieron a 111, las votaciones duraron dos días y sólo hubo 4 escrutinios.

Juan Pablo II. Tras el sorprendente fallecimiento del papa Albino Luciani, solo 33 días después de haber sido elegido, los cardenales volvieron a la Capilla Sixtina del 14 al 16 de octubre de ese año. De nuevo participaron 111 electores, que en un plazo de tres días y 8 escrutinios apoyaron a Juan Pablo II.

Benedicto XVI (2005). Su elección contó con el mayor número de cardenales electores de la historia, 115, los mismos que quedarán hoy encerrados tras el «extra omnes». Ratzinger fue elegido papa al segundo día y solo fueron necesarios 4 escrutinios.

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