Cónclave: Los favoritos para ser el nuevo papa

A pesar de no haber un claro preferido, diez nombres lideran las quinielas y las apuestas de los vaticanistas. Los 115 cardenales electores deberán ponerse de acuerdo y escoger en el cónclave un purpurado con el 77 de los votos a favor

Papables

Angelo Scola

El arzobispo de Milán, de 71 años, es el gran favorito para convertirse en el nuevo papa, el número 266 de la historia de la Iglesia. Angelo Scola, de la región de Lombardía, es un prestigioso teólogo y sobre todo un hombre de diálogo interreligioso. Ha sido un hombre muy cercano al último papa Benedicto XVI, que lo nombró al frente del importante arzobispado de la gran ciudad italiana. Era considerado ya «papabile» (papable) en el 2005, cuando fue elegido Joseph Ratzinger. Ahora, siendo arzobispo, podría tener quizá mayores oportunidades. El que podría salir del cónclave como nuevo Sumo Pontífice es un prestigioso teólogo, hijo de un camionero socialista, conservador y vinculado a la curia. Angelo Scola es autor de más de un centenar de publicaciones en revistas teológicas y filosóficas internacionales y fundador de un centro de estudios y de una revista en varias lenguas. Fue además uno de los grandes defensores de Benedicto XVI cuando se le acusó de inacción ante casos de pedofilia en la Iglesia, estimando que esta acusación era una «humillación injusta».

Christoph Schönborn

Al arzobispo de Viena, de 68, se le atribuyen menos opciones que a su colega italiano. En cuestiones de fe, el cardenal es conservador y fiel a Roma, pero, pese a ello, se le considera abierto al mundo y carismático. Parece sin embargo improbable que vaya a elegirse de nuevo un líder de la Iglesia católica de un país germanoparlante. Christoph Schönborn fue nombrado arzobispo de Viena en 1995 después de que su predecesor renunciara tras acusaciones de abusos. También se hizo un nombre en el seno de la Iglesia como redactor del catecismo católico. Schönborn suele autodefinirse como un «conservador en temas religiosos, pero liberal en el campo social». Se ha mantenido inflexible frente al movimiento sacerdotes que desde hace dos años agita a la Iglesia católica austríaca con reclamos por la abolición del celibato o la ordenación de mujeres, aunque siempre se ha proclamado abierto al diálogo y destaca firmemente por sus dotes diplomáticas, una virtud muy a tener en cuenta para convertirse en el nuevo papa. Se perfila como uno de los hombres más fuertes de la Iglesia europea, buen discípulo de Ratzinger, carismático y con fama de buen gestor. Entró en la orden de los dominicos en 1963 antes de ser ordenado sacerdote en 1970.

Peter Erdö

El teólogo húngaro de 61 años es considerado un versado estudioso de tendencia conservadora. Entre otras cosas, se ilustró en derecho canónico en la Pontificia Universidad Laterana de Roma. Su ascenso a la cúpula del clero húngaro tuvo lugar de forma súbita y sorpresiva: en el 2000 el papa Juan Pablo II lo nombró obispo, en el 2002 arzobispo de Esztergom-Budapest y de Primas -en Hungría-, y en el 2003, cardenal. Como presidente de la Conferencia Episcopal Europea (desde el 2006) se le considera bien relacionado internamente. Erdö defiende un catolicismo conservador, cuya imagen quiere, por lo que parece, modernizar de forma prudente. Peter Erdö es muy activo en la llamada nueva evangelización, que lucha contra la secularización, y un defensor del diálogo interreligioso, en particular con el judaísmo. También tuvo un papel importante en el concordato entre el Estado húngaro y el Vaticano. Es uno de los cardenales con más peso para convertirse en el nuevo papa, un líder fuerte, moderado y con una dilatada trayectoria pastoral.

Peter Turkson

El cardenal de Ghana de 64 años es considerado cercano a la gente y mediático. Seguro de sí mismo, habla seis idiomas y es presidente del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz desde el 2009, algo así como la conciencia social de la Iglesia. A Turkson no se le puede describir como «conservador» ni tampoco como «reformista». Se ha distanciado de algunas aspiraciones de emancipación de minorías como los homosexuales y su escepticismo frente al islam ha aumentado ante el avance de grupos extremistas en África. Hijo de un minero católico y una verdulera metodista, que vivían en una choza, Turkson está entre los papables más nombrados, hay pósteres con su cara por Roma y hace unos años confesaba al diario británico The Telegraph que estaba preparado para «ser el primer papa negro».

Marc Ouellet

El cardenal canadiense Marc Ouellet de 68 años habla muchas lenguas, es considerado tímido y más bien de la línea dura conservadora en cuestiones teológicas. Según los analistas, era muy valorado por Benedicto XVI por su intelectualidad, su integridad y su profunda espiritualidad. Fan del hockey sobre hielo, creció en una familia de ocho hermanos en la parte francoparlante de Canadá y después estudió y trabajó en Alemania, Austria y Colombia, entre otros países. Además dirigió la archidiócesis de Quebec y ocupó diversos puestos en el Vaticano. Según sus declaraciones, ser papa sería para él una pesadilla. La prensa canadiense lo apodó «el cardenal de hierro», ya que defiende las posturas más férreas del Vaticano contra el matrimonio entre homosexuales y contra el aborto, incluso en caso de violación.

Luis Antonio Tagle

El cardenal filipino Luis Antonio Tagle, de 55 años, es el más joven de los cardenales que más suenan para convertirse en el nuevo papa. Es considerado progresista -clama por una Iglesia «humilde»- y rostro de un país de gran fervor religioso y mucha pobreza. Especialista del Concilio Vaticano II y teólogo brillante formado en Filipinas y Estados Unidos, Luis Antonio «Chito» Tagle tiene treinta años menos que Benedicto XVI. Esta juventud podría ser una cualidad fundamental para convertirse en el nuevo jefe de la Iglesia católica, que tiene entre sus objetivos conquistar a nuevos fieles y adaptarse a los cambios de la sociedad, pero también puede ser un punto débil, ya que, al ser tan joven, si sale elegido nuevo papa, tendría por delante un pontificado larguísimo. El cardenal Tagle, un hombre afable que se considera ante todo un pastor, tiene a su favor su gran cultura doctrinal y su mente abierta, dos bazas que podrían ayudarle a alcanzar el delicado equilibrio entre ortodoxia y pragmatismo. Nació el 21 de junio de 1957 en Imus, cerca de Manila, en una familia modesta, y pasó por varias escuelas católicas de la capital antes de estudiar filosofía y teología. En 1991 obtuvo el grado Cum Laude por su doctorado en teología en la Catholic University of America (CUA), de Washington. «Siempre fue el primero de la clase», recuerda el sacerdote Romeo Ner, de 72 años, uno de sus mentores, que destaca su inteligencia, su disciplina y su vocación religiosa, que mostró desde niño. Convertido en joven sacerdote, Tagle fue muy activo en la defensa de las parroquias más pobres. En Filipinas es conocido por su simplicidad y su empatía con los más necesitados. Casi nunca utiliza su coche oficial, habla con los feligreses después de la misa e invita con frecuencia a su mesa a los mendigos.

Sean O'Malley

El cardenal estadounidense Sean O'Malley cumplió la importante tarea hace diez años de limpiar la casa en la diócesis de Boston, golpeada por un escándalo de curas pedófilos. Conocido por su simplicidad, acorde a la predicada por su orden, este erudito de habla hispana de 68 años, retomó en el 2003 la diócesis donde estalló el primer escándalo con alcance internacional sobre abusos sexuales en la Iglesia católica. Este tema es uno de los primeros que debería atacar el nuevo papa, estima O'Malley, uno de los primeros en haber puesto en práctica una política de «tolerancia cero». «Llevo este uniforme (de hermano capuchino) desde hace 40 años y tengo la intención de llevarlo puesto hasta la muerte. No tengo previsto cambiarlo», indicó en Roma el cardenal, quien recibió este título en el 2006, y actualmente es uno de los candidatos a convertirse en el nuevo papa. «El cardenal Sean», como se hace llamar en su blog viste boina vasca en invierno y afirma haber «comprado un billete de ida y vuelta» a Roma. Si bien los estadounidenses raramente son favoritos para ocupar el puesto de papa, la prensa especializada de Estados Unidos hace referencia a él como un posible sucesor de Benedicto XVI. Tiene todas las características bajo su manga. Viste sandalias y habla perfectamente español, en un momento en que la comunidad católica sudamericana reúne 40 % de los fieles del mundo. Además, este cardenal considera que el nuevo papa debe «comunicarse con el resto del mundo». El punto negativo que registra es que su italiano, en cambio, es «básico», según el National Catholic Reporter.

Odilio Scherer

El religioso brasileño de origen alemán Odilo Petro Scherer, de 63 años, actual arzobispo de Sao Paulo, es otro de los preferidos que se postula como nuevo papa. De salir elegido, Scherer sería el primer papa latinoamericano. Ordenado presbítero en 1978, Scherer tiene estudios de filosofía y teología, es doctor por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, habla varios idiomas -entre otros inglés, italiano, español, alemán, latín, griego y hebreo- y vivió en diversos países, como Francia, Alemania e Irlanda. Su nutrida trayectoria eclesiástica y su rica formación académica, convierten al religioso nacido en 1949 en Cerro Largo -estado brasileño de Rio Grande do Sul- en uno de los candidatos más mencionados en los últimos días como posible futuro jefe de la Iglesia católica, a la cual su familia, compuesta por 13 hermanos, está estrechamente vinculada. Su condición de latinoamericano fue destacada de cara a su candidatura por varios miembros del episcopado brasileño como uno de los aspectos positivos de Scherer. Los cardenales entienden que la elección de un religioso de origen latinoamericano podría simbolizar una renovación en el Vaticano. Asimismo, también es importante su ascendencia alemana ya que lo conecta a Europa, lo cual puede llegar a pesar durante el cónclave que comenzará el martes, y del cual surgirá el nuevo pontífice. En cuanto a su personalidad, allegados y especialistas destacan como puntos favorables en Scherer su eficiencia, determinación, firmeza e inteligencia.

Óscar Maradiaga

El cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, de 70 años, promueve la reivindicación social de la Iglesia católica, pero defiende a la vez sus valores tradicionales. Nacido el 29 de septiembre de 1942 en Tegucigalpa, ingresó en los salesianos en 1961 y fue ordenado sacerdote en Guatemala en 1970. Se doctoró en Teología en la Universidad Pontificia Salesiana, además de licenciarse en Psicología Clínica y Psicoterapia en Austria. Domina el inglés, francés, alemán, italiano y portugués. Es aficionado a la música y tiene licencia de piloto. En diciembre de 1978 fue nombrado obispo por Juan Pablo II y posteriormente titular de la diócesis de Santa Rosa de Copán, en el oeste de Honduras, que abarca las zonas más pobres de Honduras. Comenzó a criticar la extendida pobreza que afectaba a los fieles de su diócesis, además de impulsar proyectos sociales y productivos que permitieran a los habitantes salir de la pobreza. En 1993 fue designado arzobispo de Tegucigalpa, donde su voz contra la injusticia y la explotación se hizo más fuerte al estar en el centro del poder político de Honduras. También trabajó en la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam), el órgano que aglutina a las iglesias de la región y que presidió de 1995 a 1998. Actualmente se dedica a denunciar la extendida corrupción pública en Honduras, el tráfico de drogas y personas, así como la violencia que ha transformado a esta nación pobre en una de las más violentas del mundo, según Naciones Unidas. Desde entonces ha recibido amenazas, por lo que se desplaza con guardaespaldas. En el anterior cónclave, quedó en tercer lugar.

Gianfranco Ravasi

Intelectual brillante, ama el rock, escribe tweets en latín y deja con la boca abierta a los fieles con sus discursos. El italiano, uno de los favoritos con más opciones de convertirse en nuevo papa, tiene 70 años y es actual presidente del Pontificio Consejo para Cultura. De Ravasi dicen que es una persona abierta al diálogo, simple y prolífica. Con una sólida formación teológica, se considera a Ravasi el hombre que podría tender puentes hacia el mundo moderno, en particular hacia los jóvenes. Destaca por su extensa cultura, es uno de los más cercanos a Benedicto XVI, escucha las canciones de Amy Winehouse, es extrovertido, políglota, alegre y goza de buena salud. En su contra, su poco peso pastoral.

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