El nuevo papa: José Francisco Robles Ortega, el papable mexicano

Benedicto XVI lo designó arzobispo de Guadalajara a finales de 2011, y desde noviembre del año pasado se desempeña como presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano


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El cardenal José Francisco Robles Ortega, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano y arzobispo de la arquidiócesis de Guadalajara, es el mexicano que suena con opciones de suceder al papa Benedicto XVI.

Robles nació en el municipio de Mascota, estado de Jalisco, el 2 de marzo de 1949, como el tercero de 16 hijos. Estudió humanidades en el Seminario Menor de Autlán, filosofía en el Seminario de Guadalajara y teología en el Seminario de Zamora. Si bien no ha estado directamente involucrado en los escándalos de pederastia que han involucrado a sacerdotes mexicanos, algunos críticos lo acusan de haber encubierto a agresores durante su gestión como arzobispo de Monterrey, denuncias que no han sido comprobadas.

Robles se ordenó como presbítero el 20 de julio de 1976, en la parroquia de Mascota (Jalisco) para la diócesis de Autlán, por el obispo de esta región, Maclovio Vázquez. Tras su ordenación sacerdotal complementó sus estudios en Roma, donde obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana (1976-1979).

A lo largo de su carrera sacerdotal se ha desempeñado como vicario en la parroquia de Santa María de Guadalupe en Autlán y prefecto de estudios y de disciplina del Seminario Menor de Autlán (1979-1980), capellán de religiosas (1979), director espiritual en el Seminario Menor de Autlán (1980), rector del Seminario de Autlán (1980-1985), consultor diocesano y presidente del consejo presbiteral, miembro de la Comisión para la Formación Permanente del Clero y de la Comisión Diocesana para la Doctrina de la Fe.

Igualmente ha sido vicario general de la diócesis de Autlán (1985-1991) y promotor diocesano para el Arte Sacro (1987), Asistente de la Comisión Diocesana para los Asuntos Económicos (1988) y profesor de Filosofía y Teología en el Seminario de Autlán.

Tras la muerte del obispo Maclovio Vázquez Silos en 1990, fue nombrado administrador diocesano.

El fallecido papa Juan Pablo II lo designó obispo titular de Bossa y auxiliar de Toluca el 30 de abril de 1991. En esta década también fue administrador y vicepresidente del Sínodo Diocesano.

En 1996 fue designado obispo de Toluca. Un año más tarde fue uno de los 12 elegidos por el Episcopado Mexicano para participar en la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para América, celebrada a finales de 1997 en el Vaticano. Y en enero de 2003 Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Monterrey y fungió como presidente de la Comisión Episcopal para Vocaciones y Ministerios Pro Colegio Mexicano por dos Trienios, de 2004 a 2009.

El ahora papa emérito Benedicto XVI lo designó arzobispo de Guadalajara a finales de 2011, y desde noviembre del año pasado se desempeña como presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Otros de los servicios que ha prestado en la Conferencia del Episcopado Mexicano son el haber presidido el departamento de pastoral de Santuarios, por dos trienios. Igualmente, fue presidente de la Comisión de Educación y Cultura por un trienio y vocal de otras Comisiones episcopales.

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