El nuevo papa: el debate interno no impide que se adelante la elección del santo padre

Hay que remontarse a 1831 para un cónclave que durase más de 4 días

Los cardenales Di Nardo, Wuerl, Levada y George acceden al precónclave.
Los cardenales Di Nardo, Wuerl, Levada y George acceden al precónclave.

roma / enviado especial

El cónclave para elegir al sucesor de Benedicto XVI empezará el próximo martes, tres días antes de lo que habría que esperar si el papa, en vez de renunciar, hubiera fallecido. Los cardenales decidieron hacer uso del motu proprio emitido por el pontífice antes de marcharse a Castel Gandolfo y ayer por la tarde decidieron la fecha.

Aunque se hablaba de un intenso debate en las congregaciones generales -impulsado, sobre todo, por los cardenales norteamericanos- que podría obligar a retrasar el inicio de las votaciones, finalmente no ha sido para tanto. La maquinaria vaticana no se detiene y mantiene el plan de contar con un nuevo papa antes de Semana Santa. Con toda seguridad será así: hay que remontarse a 1831 para encontrar un cónclave que durase más de cuatro días; ese año, los purpurados tardaron 54 jornadas en elegir al que sería Gregorio XVI.

En total serán 115 electores los que se encierren en la Capilla Sixtina, después de que ayer el Colegio Cardenalicio aceptase oficialmente la ausencia de dos purpurados que a priori cumplían el requisito de edad: el indonesio Julius Darmaatmadja, por motivos de salud, y el irlandés Keith O?Brien, «por motivos personales», eufemismo que esconde la acusación de haber cometido abusos sexuales a seminaristas (algo que reconoció y por lo que pidió disculpas).

Los prelados celebrarán el martes por la mañana, en la basílica de San Pedro, la misa Pro eligendo Romano Pontífice, a la que podrán asistir los fieles. Ya por la tarde se reunirán en la Capilla Paulina y se dirigirán en procesión a la Sixtina, cantando el Veni Creator Spiritus, con el que invocarán la ayuda del Espíritu Santo.

Una vez dentro prometerán bajo juramento mantener el secreto de todo lo que se diga o haga durante el cónclave. Pero, por si alguno se sintiese tentado a romperlo, los técnicos de la Santa Sede han convertido la capilla en una auténtica jaula de Faraday que anula las emisiones electromagnéticas.

Cuando se pronuncie la famosa frase extra omnes («fuera todos los ajenos»), los cardenales se quedarán solos con sus papeletas. El nombre del próximo pontífice deberá figurar en al menos 77, la mayoría de dos tercios que establece la Constitución Apostólica. Esa tarde se hará la primera votación y los tres días siguientes, dos por la mañana y dos por la tarde, antes de que los prelados se tomen una jornada de descanso. Pero lo más probable es que el Espíritu Santo los ilumine antes.

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