Dos estufas en el cónclave que elegirá al nuevo papa

Una de ellas se usará para quemar las papeletas de las votaciones y de la otra saldrá el humo blanco, «la fumata blanca», que indicará al mundo que ya hay sucesor de Benedicto XVI

Las estufas para la fumata ya están listas Por primera vez en un cónclave se usarán dos estufas en la Capilla Sixtina, una para quemar las papeletas de las votaciones y otra de la que saldrá el humo blanco

Por primera vez en un cónclave se usarán dos estufas en la Capilla Sixtina, una para quemar las papeletas de las votaciones y otra de la que saldrá el humo blanco, «la fumata blanca», que indicará al mundo que ya hay nuevo papa, o humo negro, la «fumata negra» que indica que la Iglesia sigue sin pontífice. Así lo ha asegurado hoy el portavoz vaticano, Federico Lombardi, que ha señalado que con la combustión solo de los folios con paja no sería suficiente para mostrar al mundo si se trata de «fumata blanca» o «fumata negra» y que, para que no haya equívocos, una de las dos será destinada exclusivamente a mostrar al mundo, «de manera indudable», el humo blanco o negro.

Hasta ahora, la fumata negra era el resultado de la quema de las papeletas con los votos de los cardenales con paja húmeda. Para lograr la fumata blanca la paja debía estar seca. De momento, se desconoce tanto el funcionamiento como el método que se usará para que la «fumata» sea blanca o negra «de verdad» y no ocurra lo que en 1978, durante la elección de Juan Pablo I, cuando el humo que salió era de color gris. Algo similar ocurrió en las elecciones de Juan Pablo II y Benedicto XVI: al principio salió gris y tardó en hacerse totalmente blanco, llevando al equívoco.

Las estufas del cónclave serán colocadas en los próximos días. Ya hoy personal especializado del Vaticano que comenzó a acondicionar la Capilla Sixtina para acoger al segundo cónclave del tercer milenio, cuya fecha de inicio aún no han fijado los cardenales.

Los purpurados han celebrado hoy la tercera reunión preparatoria, a la que asistieron 110, de los 115 cardenales electores, es decir los que tiene menos de 80 años y, como establece la normativa de la Iglesia, los que pueden elegir al nuevo papa, el 266 sucesor del Apóstol Pedro. Faltan por llegar el patriarca copto católico Antonius Naguib, de Egipto; el cardenal alemán karl Lehmann, el vietnamita Jean Baptiste Pham Minh Man; el de Hong Kong, John Tonh Hon y el de Varsovia, Kazimierz Nycz.

Según señaló el cardenal decano, Angelo Sodano, en la carta en la que se les llamaba al cónclave se establecía que éste será fijado cuando estén todos los purpurados electores, pero Lombardi ha dicho hoy que no es necesario que estén todos presentes, basta que aseguren que estarán en Roma en la fecha que se decida. El hecho de que hoy y mañana solo celebren una reunión demuestra, dijo Lombardi, que los cardenales desean profundizar sobre la situación de la Iglesia y no tienen prisa.

Hoy, en la única sesión («congregación general», como son llamadas) intervinieron 11 cardenales, que hablaron sobre las actividades de la Santa Sede y de los dicasterios («ministerios»), las relaciones del Vaticano con los episcopados de todo el mundo, la renovación de la Iglesia a la luz del Vaticano II, la situación de la Iglesia y la necesidad de la nueva evangelización en el mundo de hoy. Mañana, miércoles, también celebrarán una única sesión y por la tarde se reunirán en la basílica de San Pedro para rezar, «en un momento tan importante para la Iglesia».

En esta jornada, el Vaticano mostró las tres urnas que se usarán durante el cónclave. Una para introducir los votos, otra para recoger los votos ya escrutados y una tercera por si algún elector enferma y no puede acudir a la Sixtina y otro cardenal se acerca hasta la residencia de Santa Marta, donde se alojarán, para que deposite el voto. En este segundo día de congregaciones generales, los cardenales enviaron un mensaje al papa emérito Benedicto XVI en el que le expresaron su «gratitud» por su «luminoso ministerio» y por el ejemplo dado «de un generoso celo pastoral para el bien de la Iglesia y del mundo». El decano del Colegio Cardenalicio agregó que esa gratitud «representa el reconocimiento de toda la Iglesia por su incansable trabajo en la viña del Señor».

Los cardenales evitaron hoy hacer declaraciones a la prensa y se desconoce si el Vatileaks -como es conocido al escándalo de la publicación de documentos privados de Benedicto XVI y del Vaticano, que desvelan intrigas y enfrentamientos en el pequeño estado- ha sido analizado por los purpurados. Los cardenales estadounidenses Francis George y Donald Wuerl dieron ayer por seguro de que se hablaría del Vatileaks, que según el cardenal el brasileño Raymundo Damasceno «pesará» a la hora de elegir papa, mientras que para el cardenal español Carlos Amigo Vallejo tendrá un peso «irrelevante».

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