Muere Hugo Chávez: El hombre que dividió a un país

F. B. F. LA VOZ

INFORMACIÓN

Carlos Garcia Rawlins

Su ascenso al poder y la defensa de Miraflores

06 mar 2013 . Actualizado a las 02:53 h.

Hugo Chávez (Sabaneta, Bárinas, 1954) nació en el seno de una familia humilde de profesores de educación primaria con fuertes lazos católicos. Fue monaguillo y un gran amante de la práctica del béisbol, deporte rey en Venezuela. A la conclusión del bachillerato de ciencias se matriculó en la Academia Militar de Venezuela del Ejército Nacional. Allí arranca una brillante carrera.

Su desembarco en la política se produce en 1982. Junto a otros miembros del ejército funda el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200. Sin duda, Hugo Chávez fue el más célebre transmisor del Bolivarismo, una corriente de pensamiento basada en la figura del libertador Simón Bolívar, cuyo fin último es la Patria Grande, la integración de los distintos países americanos.

Mediante la fundación del MBR-200, Hugo Chávez busca la regeneración del ejército, en el que continúa logrando galones a pasos agigantados.

En 1992, junto a otros oficiales, intenta un pronunciamiento militar orquestado en cuatro importantes ciudades del país: Caracas, Maracaibo, Maracay y Valencia. Hugo Chávez se encarga de la capital. Logra tomar la televisión, pero se le resiste el epicentro del poder venezolano: el Palacio de Miraflores. Hugo Chávez se declara «responsable» de «este movimiento bolivariano». Como castigo cumple dos años en prisión. Allí aumenta su popularidad de manera notable. El 1994, tras cumplir dos años a la sombra en los que continúa empapándose de corrientes políticas y filosóficas ligadas, vinculadas o derivadas del marxismo, el presidente Caldera le concede el indulto tras llegar a un acuerdo con partidos de izquierda.

A falta de cuatro años para los comicios, Hugo Chávez aglutina a todos sus simpatizantes alrededor del MVR, embrión del PSUV (PArtido Socialista Unido de Venevuela) para convertir sus apoyos en votos. Promete una regeneración del país de los pies a la cabeza. El 6 de diciembre de 1998, tras una segunda vuelta ajustada, se convierte en presidente de Venezuela. Tal y como había prometido antes de alcanzar el poder, una de sus primeras medidas que lleva a la práctica es convocar un referendo para modificar la Constitución. Hugo Chávez barre. Logra el respaldo de tres de cada cuatro ciudadanos.

Desde comienzos del siglo XXI la figura del presidente va acumulando cada vez más poderes. La oposición protesta y se aprecia una mayor división social en el país. O conmigo o contra mí. O chavista o antichavista. Una de las muestras más claras es la multitudinaria manifestación de abril del 2002. La oposición convocó una marcha que aglutinó a cientos de miles de seguidores y que tenía planeado concluir en la sede de la principal petrolera del país (Venezuela es uno de los principales exportadores de crudo a nivel mundial). Sin embargo, la marcha cambió de rumbo y se dirigió hacia el Palacio de Miraflores, custodiado por un gran número de seguidores del presidente. Hugo Chávez sufre un supuesto intento de golpe de estado en el que participaron varias facciones el ejército, medios de comunicación privados y gobernantes locales, pero sale airoso. Desde ese instante, las muestras de fuerza a través de convocatorias populares han sido una constante tanto por parte de Hugo Chávez como de la oposición. Ambas partes enfrentadas han logrado impresionar a su oponente a base de sacar músculo en las calles, pero en las urnas nadie ha conseguido derrotar al presidente. Hugo Chávez, arropado por las clases populares del país, sobrevivió a cuatro elecciones presidenciales (la última en octubre del 2012, ya enfermo, en donde se impuso a Capriles) y a 3 referendos.

Realizar una valoración de la gestión del comandante Hugo Chávez como máximo mandatario de Venezuela es complicado, ya que para sus detractores funcionó como un freno para el país y para sus defensores se convirtió en el principal impulsor. Sin embargo, desde una óptica exterior sí que es posible acercarse a puntos de encuentro comunes.

El reparto de la riqueza del país llegó a todos los escalafones sociales. Venezuela presenta el salario mínimo más elevado de América Latina. Los sectores más desfavorecidos han accedido con cierta facilidad a productos de primera necesidad. Además, las clases populares han experimentado un gran impulso a nivel educativo (La Unesco declaró Venezuela territorio libre de analfabetos).