Wassily Kandinsky y su camino hacia la abstracción

Este martes se cumplen 146 años del nacimiento del pintor de vanguardia ruso que revolucionó el lenguaje pictórico

Kandinski

Redacción

Wassily Kandinsky se escribe con letras mayúsculas cuando se habla de la modernidad europea. Creador por excelencia del arte abstracto, el maestro ruso influyó además de forma determinante en dos importantes movimientos artísticos, Der blaue Reiter (El jinete azul) y la Bauhaus.

Nacido en Moscú un 4 de diciembre hace 146 años, Wassily Kandinski fue unos de los grandes precursores de la vanguardia artística rusa. No es la primera vez que se recurre a la suposición, muy extendida y con cierto fundamento, de vincular una desbordante creatividad a épocas convulsas, como si la imaginación pululase a gusto en momentos difíciles. El clima político y social fraguado en los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX en Rusia sirven de justificación para dicho argumento. Los regímenes autocráticos de Alejandro II y Nicolas II, embarrados de conflictos bélicos, revueltas populares, motines y de una impávida penuria mortificando a los más desfavorecidos, paradójicamente proporcionaron figuras universales de la cultura como Dostoievski, Chéjov, Mussorgsky, Chaikovski, Rachmaninov, Malevich y Wassily Kandinsky. La literatura, la música y sobre todo el arte tuvieron su edad de oro en medio de aquella maraña de vaivenes que capitalizaron la vida del país hasta la llegada al poder de los soviéticos.

En esta etapa señalada de la historia de Rusia, al tiempo que se tambalearon muchas convicciones, se sentaron las bases para la aparición de una serie

de obras de arte que habrían de suponer un enorme revulsivo en el ámbito contemporáneo, como son las primeras Impresiones e Improvisaciones de Wassily Kandinsky, que más tarde evolucionarían a Composiciones.

Wassily Kandinsky abandona en el año 1896 su actividad como profesor de Derecho para estudiar pintura en Múnich. En 1901 funda la asociación de artistas Phalanx y en 1911 organiza con Franz Marc la exposición El Jinete Azul, para fundar, 13 años más tarde, el grupo Los Cuatro Azules con Klee, Feininger y Jawlensky.

Las primeras pinturas de Wassily Kandinsky nada tienen que ver con las obras que luego catapultarían a este pintor ruso a los primeros puestos de la lista de artistas más importantes del modernismo europeo. Sus iniciales y en un principio sombríos paisajes ejecutados con espátula fueron evolucionando influídos por el fauvismo -que se intuye en una serie de vistas alpinas que pinta en Murnau entre 1908 y 1909- y, más tarde, por el folclore ruso hasta que Wassily Kandinsky se sumergió en el expresionismo alemán, experimentando nuevas técnicas que desembocaron en la más pura abstracción que tanto le caracteriza.

La obra de Wassily Kandinsky se divide en «impresiones» -observaciones del mundo natural-, «improvisaciones» -expresiones espontáneas de estados de ánimo- y «composiciones» -ambiciosas visiones interiores-, cuadros caracterizados por la articulación de gruesas líneas negras mezcladas con colores vivos. «El observador tiene que aprender a mirar el cuadro como representación gráfica de un estado de ánimo y no como representación de ciertos objetos», sentenció en una ocasión Wassily Kandinsky para definir la naturaleza de sus obras. A partir de 1910 Wassily Kandinsky refleja en ellas sus vivencias y los sentimientos que estas le provocan a través de líneas, formas y los colores, que fueron sustituyendo a otros elementos uqe predominaban hasta entonces en sus lienzos, como cañones o castillos que evocaban el convulso entorno bélico de principios de siglo.

El arte sin objeto, o lo que es lo mismo, el arte abstracto en su más pura esencia, tiene, por tanto, nacionalidad rusa por excelencia. Surge a partir de esta primera década del siglo XX, cuando Wassily Kandinsky escribe su revolucionario tratado De lo espiritual en el arte y pinta su primera acuarela abstracta. En cierta ocasión Wassily Kandinsky afirmó que «toda obra de arte es hija de su tiempo... y muchas veces es madre de nuestros sentimientos». Inconscientemente, Wassily Kandinsky sintetizó en este pensamiento el espíritu revolucionario del arte ruso de vanguardia, a pesar de que en el resto de Europa ya eran muchos los artistas que se habían adentrado en la deformación figurativa. Los rusos fueron, sin embargo, los creadores que se apropiaron con todo el derecho de la autoría de la abstracción del arte.

La figuración es casi nula, sin embargo, en la Composición VII, una de sus obras maestra y de las de mayor tamaño de toda su producción, de la cual Wassily Kandinsky reconoció que era la pieza más compleja que jamás había pintado. La pintura, inspirada en temas bíblicos como el Juicio Final, la Resurrección y el Diluvio, agrupa más de 30 dibujos que Wassily Kandinsky realizó previamente con la intención de involucrar al espectador en su obra, un armónico conjunto de formas geométricas simples que potencia los efectos psíquicos de los colores y los objetos.

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