iPad Mini vs iPad: La inteligente retroalimentación de Apple

El canibalismo de la factoría de Cupertino se saldará con más ventajas que inconvenientes. Apple baja a la arena para ofrecer a sus usuarios un dispositivo más asequible y práctico que sus estandartes de alta gama. SIGA AQUÍ LA PRESENTACIÓN EN DIRECTO


Redacción

El iPad Mini sale de cuentas. Si la ciencia de la rumorología más fiable no se equivoca, este martes asistiremos a la presentación de un nuevo iPad de Apple, un dispositivo más pequeño que sus tres anteriores tabletas, bautizado por la especulación popular como iPad Mini. Algunos se preguntarán qué falta le hace a Apple un iPad Mini con tres tabletas en su árbol genealógico, cada cual mejor que la anterior. Los más puristas, incluso, aferrados al rechazo que siempre mostró Steve Jobs por este modelo de tableta, considerarán un paso en falso que Apple se embarque en este proyecto, que baje a la arena y que se desprenda de la sofisticada imagen de alta gama que siempre le brindaron las impecables generaciones de iPhone e iPad. ¿Un paso en falso o un autodestructivo retroceso que reconducirá directamente a los potenciales consumidores del último iPad hacia su hermano pequeño, el iPad Mini? Hasta aquí, los argumentos de los detractores de la pequeña tableta.

Pero el nuevo retoño de Apple también cuenta con una hinchada de firmes defensores, entusiasmados con la idea de que Tim Cook dibuje un camino propio en la trayectoria de la firma. Aire fresco y un rumbo independiente, que rompa los trazos dibujados por Steve Jobs, que siempre rechazó la idea de un iPad Mini, y que responde a una demanda que pronto se han lanzado a cubrir otras compañías como Google o Amazon. ¿Qué ventajas tiene el iPad Mini sobre el iPad? ¿Para qué queremos en realidad una tableta de dimensiones reducidas?

Llenando agujeros

Achicar las medidas de su tableta dará vía libre a los de Cupertino para colarse, bien equipados con su iPad Mini, en un jugoso nicho de mercado de tabletas de siete pulgadas que hasta ahora tenían desatendido. En frente, el Nexus 7 -una eventual colaboración entre Google y Asus-, el Kindle Fire, de Amazon, -una tableta de siete pulgadas del gigante del comercio electrónico orientada a los e-Books y al segmento educativo-, y la Galaxy Tab 2. 7.0 de Samsung. El iPad Mini, seguramente, no innovará mucho, pero sí hará más fuerte a Apple. Capaz de ponerse a la defensiva en cuanto a manejabilidad y precio. Rebajándose al sector low cost para afrontar otros palos, inabarcables con su iPad de diez pulgadas, como plantar cara a la reforzada competencia, meter la cabeza en el sector de la educación o sacar el mayor partido (portabilidad, videojuegos, libros electrónicos...) a su tamaño de bolsillo.

Las tripas del iPad Mini

¿Qué se sabe de iPad Mini, la tableta en miniatura que Apple presentará este martes? Poco, pero suficiente. De la convocatoria a los medios se puede deducir que la compañía de la manzana nos quieren enseñar algo «pequeño». No es nada nuevo. Sin embargo, los colores que ilustraban la invitación han llevado a muchos a especular con la posibilidad de que sea el momento de abrir las tabletas a la gama cromática. Apple ya lo hizo con los iPod, así que no sería descabellado pensar que a partir de esta semana podremos elegir el color que más nos guste para la carcasa de los iPad Mini.

Uno de los datos más importantes filtrados en las últimas semanas es que la nueva tableta llegará solo en versión WiFi, sin conexión 3G. De esta forma, los de Cupertino podrán rebajar el precio del iPad Mini y ofrecer un modelo mucho más asequible que sus tradicionales iPad. Ni la Nexus 7 de Google ni el Kindle Fire HD de Amazon disponen de conexión de banda ancha móvil.

Para evitar que los desarrolladores se rompan la cabeza con trabajo doble, adaptando las aplicaciones, el iPad Mini tendrá la misma resolución que el iPad 2 y contará con la última actualización del sistema operativo de Apple, el iOS6 y, según los rumores, su precio rondaría los 249 euros.

El éxito de los dispositivos de bolsillo

Lo pequeño siempre le ha funcionado bien a Apple. Y es que esta no es la primera vez que los de Cupertino ponen a dieta alguno de sus productos. Ya acortaron su reproductor musical hace unos años y se sacaron de la manga un iPod Mini, con modelos en vivos colores, que sus incondicionales encajaron entusiasmados y que la empresa rentabilizó con holgura. Las ventas de reproductores musicales se dispararon y, visto el éxito, Apple se aficionó a la tendencia hacia la mínima expresión. Al iPod Mini le siguió el iPod Shuffle y el iPod Nano, todo un clásico de Apple que sentó los primeros cimientos de la fiebre por la i minúscula.

Antes de que la feroz competencia de mp3 y mp4 devorasen el reproductor de la rueda blanca, Apple decidió autodestruirse a sí mismo y resurgir de sus cenizas con un producto mejorado. Llegó entonces el iPhone. Un reproductor que, además, era un teléfono. Que, además, permitía la posibilidad de conectarse a Internet. Un rival para sí mismo que, sin embargo, siempre iba a estar un paso por delante. Es ahí donde probablemente residirá el éxito del iPad Mini, en la retroalimentación de la firma de la manzana. En su capacidad de sacrificar la esperanza de vida de sus productos para fortalecerse y liderar con un modelo siempre mejor, o más adecuado, todos los sectores del mercado.

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