Una oscilación térmica de 25 grados en Galicia

El cielo está despejado, pero el termómetro cae en picado de noche. La pasada madrugada las mínimas descendieron hasta los seis grados bajo cero


redacción / la voz

Con el anticiclón no solo ha regresado el sol, también las nieblas y el frío. Si bien es cierto que en los últimos meses la lluvia no dio tregua, las temperaturas fueron muy suaves. De hecho, el balance del otoño señala que ha sido una estación cálida.

Ahora ocurre lo contrario. El cielo está despejado, pero el termómetro cae en picado de noche. La pasada madrugada las mínimas descendieron hasta los seis grados bajo cero. Eso sí, el ambiente gélido desaparece con el avance de la mañana para dar paso a una sensación térmica mucho más agradable, especialmente al mediodía. La oscilación térmica entre la mínima más baja y la máxima más alta supera actualmente los 25 grados.

Para entender por qué la temperatura cae tanto es necesario saber que el vapor de agua es un gas de efecto invernadero. Las nubes, que están formadas por diminutas gotas en estado líquido, actúan como una manta que atrapa el calor que emite la Tierra. Sin nubes, la radiación infrarroja escapa hacia el espacio exterior, provocando que la superficie terrestre vaya perdiendo calor y los termómetros desciendan. De noche ocurre lo contrario que durante el día. Siempre será más cálida una madrugada con nubes que con un cielo estrellado.

El buen tiempo ha llegado justo para Navidad, cuando los gallegos disfrutan de un merecido descanso. Sin embargo, estas condiciones son un caldo de cultivo para contraer la gripe. Los virus son capaces de sobrevivir durante más tiempo con determinadas situaciones atmosféricas. A la temperatura del cuerpo humano el virus perdura una semana, pero a cero grados resiste hasta un mes.

Además, con tiempo seco el virus que sale flotando en las gotas de saliva que expulsa una persona cuando tose se propaga con mas facilidad. Si hay humedad, estas gotas aumentan su peso y caen hacia el suelo, pero sin ella la transmisión de persona a persona resulta mucho más efectiva.

Hipócrates, precursor del juramento hipocrático, fue un científico griego que propuso la influencia de la meteorología en las enfermedades. De aquella época permanecen conceptos como «resfriado» que asocia las bajas temperaturas con problemas respiratorios e incluso expresiones como «te va a coger el frío». Sin embargo, la ciencia ha descubierto que el frío por si solo no produce enfermedades. Se han hecho estudios incluso a los habitantes del Polo Norte, donde las temperaturas son extremas, y no presentan más dolencias de tipo respiratorio. Sin el virus dentro, el frío no influye, aunque un ambiente gélido sí puede favorecer que aparezca.

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