Terranova, donde nacen las borrascas

Xavier Fonseca Blanco
Xavier Fonseca REDACCIÓN / LA VOZ

HISTORIAS DEL TIEMPO

XOAN A. SOLER

Las borrascas que afectan a Galicia recorren el Atlántico siempre en dirección hacia el este y en la mayoría de los casos nacen en el noroeste de Norteamérica

11 ene 2018 . Actualizado a las 09:33 h.

El paso de las estaciones en la Tierra responde a un evento astronómico. La inclinación del eje de rotación provoca que la radiación solar aumente o descienda en cada hemisferio según la época del año. Esto explica que en invierno haga frío y en verano calor. Pero este proceso tiene efectos importantes sobre la meteorología, al menos en las latitudes medias, donde se encuentra Galicia. En el ecuador del planeta la radiación solar es siempre la misma. Por tanto, las condiciones meteorológicas apenas varían durante todo el año. La humedad suele ser abundante y las lluvias descargan con fuerza, a pesar de que no se forman borrascas. Tampoco las temperaturas o las horas de luz oscilan mucho. Trabajar como hombre del tiempo en la latitud cero no es tan entretenido.

En Galicia, sin embargo, confluye el aire frío que baja de los polos con el cálido que sube de las regiones subtropicales y eso nos permite disfrutar de una gran riqueza meteorológica. En primavera y verano hay más aire cálido que da de comer al anticiclón de las Azores. En otoño e invierno el aire frío desciende y alimenta a los sistemas de bajas presiones.

Las borrascas que afectan a Galicia recorren el Atlántico siempre en dirección hacia el este y en la mayoría de los casos nacen en el noreste de Norteamérica, concretamente en Terranova. «Las borrascas se forman en la confluencia entre el aire frío polar y el cálido subtropical. En otoño e invierno esa zona se sitúa cerca de Terranova. La presencia del océano hace más fácil que interactúen esas masas de aire porque en el continente resulta más difícil encontrar masas cálidas en esta época del año y por eso se forman en los bordes oeste de los océanos», explica el meteorólogo Juan Taboada.

Poco después de dar sus primeros pasos en tierras canadienses, las borrascas ya se ponen en marcha. La circulación general de la atmósfera se encarga de desplazarlas por el océano con destino a Europa. La ruta habitual suele llevarlas directamente hasta Irlanda. Durante el viaje, debido al efecto Coriolis, se van enroscando y adquiriendo esa forma tan característica. En este proceso aparece el frente, una estructura alargada que en condiciones normales suele entrar por Galicia. Cuando la circulación es tan zonal como ahora, siguiendo los paralelos, las borrascas llegan una detrás de otra procedentes de la isla de Canadá. «Está pasando estos días. Las borrascas se van formando de manera sucesiva y originando lo que hemos denominado tren canadiense», añade Taboada.