A La Habana... ¿en siete días?

El nuevo trasatlántico Espagne aspira a hacer el viaje a Cuba en tiempo récord y dejar muy atrás «aquellas travesías enormes, llenas de accidentes o de tedio»


Redacción / la Voz

Británicos y alemanes pelean en el Atlántico norte por el honor de la Blue Riband, que ostenta el barco de pasajeros más rápido en la carrera a América. Luce el título el Mauretania, de la Cunard Line: casi dos mil ochocientas millas en cuatro días y diez horas. Al sur de esa ruta, los trasatlánticos que van a Cuba y a México se conforman con velocidades más modestas, e incluso «horroriza pensar en aquellas travesías enormes, de sesenta días, llenas de accidentes o de tedio» no tan lejanas.

El Espagne, último encargo de la Compagnie Generale Transatlantique Française, promete un récord. En su viaje inaugural, entre A Coruña y Cuba, no va a emplear más que siete días. Y en solo otro, alcanzará Veracruz. Eso que la distancia entre el puerto gallego y el cubano supera en mil millas la cubierta por el Mauretania.

Hermoso, lujoso y seguro

El francés «es un hermoso buque [...] que hace próximamente un mes que salió del astillero. Es [...] del tipo del vapor de la misma compañía La Champagne (pero muchísimo más capaz), al cual sustituirá en la carrera a La Habana». Tiene «cuatro cubiertas completas» y su puente superior «está sobremontado por una toldilla espléndida, a proa, con un gran castillo central que a su vez soporta dos pisos para fumadores». Vayan algunas otras cifras: «Tiene 10.000 toneladas, un desplazamiento de 13.600 y una potencia de 14.000 caballos. Mide de largo 185 metros, 18,50 de ancho y 11,80 de calado. Sus dos máquinas, haciendo trabajar cada una su hélice, imprimen al buque una velocidad de 20 millas por hora. ¡Casi nada!».

Se ha pensado también en la seguridad, porque sus 15 departamentos estancos «le permitirán flotar aun cuando estuviese en gran parte invadido por las aguas... ¡Es un consuelo, caray!». Sobre todo para las «2.280 personas en viaje completo».

«La distribución, el lujo, son maravillosos». Hay a bordo un «puente paseo de 130 metros de largo», diversos comedores, según las clases, decorados algunos con artesonados de roble, «muebles regencia», vidrieras, entrepaños de madera, una «gran escalera monumental [...] inspirada en el gusto español del siglo XVIII», esculturas de madera... De todo.

Marconigramas

Está provisto también «de la telegrafía sin hilos a gran distancia» y «se publica diariamente un periódico con los radiogramas -o marconigramas- de las últimas noticias».

No es de extrañar el revuelo en A Coruña al arribar el barco. Dice La Voz en su edición del día siguiente: «Tan pronto como ancló el Espagne en la bahía, fue mucha la gente que acudió a bordo con objeto de visitar el magnífico buque». Recogió cientos de pasajeros y «a las seis de la tarde se hizo a la mar con rumbo al puerto de su destino, dando, por tanto, principio los viajes rápidos a La Habana que organiza la Compañía Trasatlántica Francesa».

Contra los elementos

Una semana después, el Espagne no acude a su cita en la capital cubana. Pasan un día, otro y otro más... Hasta que su silueta se dibuja ante el malecón. Llega «al fin, felizmente, calmándose a su arribo la natural intranquilidad que la demora producía». «El ciclón que tan grandes daños produjo en casi toda la isla de Cuba ha sido causa no solo del explicable retraso [...], sino del que han sufrido cuantos otros buques se encontraron dentro del radio del fenómeno».

La promesa de los siete días queda para el viaje de vuelta. La víspera de su llegada al puerto coruñés se anuncia que habrá a bordo una fiesta «por todo extremo suntuosa», con un baile «que será, sin duda, brillantísimo». La mala suerte quiere que tampoco en esta ocasión el Espagne sea puntual. Sufre un retraso de dos días, «efecto de las gruesas mareas que encontró [...] y que lo obligaron a moderar la marcha». Fiesta hubo, pero «diferida».

¿A la tercera fue la vencida? Pues «el vapor correo francés Espagne, que salió de este puerto [de A Coruña] el día 22 de noviembre a las seis de la tarde, llegó sin novedad a La Habana el día 3 de diciembre a las seis de la tarde, efectuando su viaje en diez días, a pesar del fuerte temporal que corrió». Pese a la obstinación del Espagne, o España, habría que esperar.

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