Rubén Blanco, celtismo en Mos de la mano del canterano celeste

La peña del portero mosense comenzó cuando él todavía era jugador del filial

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Vigo

El 1 de junio del 2013 Rubén Blanco escribió su nombre en la historia del Celta. Pasara lo que pasara después, aquel chaval de 17 años había contribuido con sus paradas a la permanencia del 4 %. Acabaría en el primer equipo, del que hoy forma parte, pero por aquel entonces, hace tres años y medio, los que mejor le conocen ya tenían claro que en él había un guardameta de futuro para el Celta. Y ese grupo de gente fue el que en el verano del 2013 se juntó para formar la peña que lleva su nombre en su localidad natal, Mos.

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«Todo surgió de unos amigos de Rubén, al principio no éramos muchos, los justos para formar la directiva y ponerla en marcha», dice Adrián Seijo, uno de los fundadores y actual presidente de la peña. Pero no les costó mucho ser más. En cuanto se corrió la voz, empezaron a crecer. «Lo empezamos a promocionar y se fue sumando gente», dice. Pero sin pasarse. «Siempre tuvimos claro que no queremos ser una peña multitudinaria, la que forma parte es gente de los alrededores, de la parroquia y muy cercana a Rubén, personas conocidas», desgrana.

Esa esencia de la cercanía permite que el contacto con Rubén sea directo y permanente. Lo tienen para lo que quieran. Y ellos a él. «Se le hizo un poco raro cuando se lo comentamos, se sorprendió, porque él es una persona bastante reservada. Pero para cualquiera es un orgullo tener una peña con su nombre y siempre nos ha estado muy agradecido porque nos acordáramos de él de esa manera», comenta. En su caso, Adrián es uno de esos amigos «que jugaban con él al fútbol ya desde pequeños» y que lo han visto crecer como persona y como futbolista hasta llegar a la élite.

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El grueso de los miembros son celtistas de la edad del mosense, «entre los 20 y los 25 años», y también cuentan con otro grupo «de 40 a 50», de la edad de los padres, añade. porque tiene cabida gente de todas las edades. Empezando por su propia familia. «Tenemos la sede muy cerca de la casa de sus abuelos, y él dese siempre ha pasado mucho tiempo ahí. Forman parte de la peña los abuelos, los padres, algún primo... Muchos miembros de su familia», comenta Adrián.

Les gusta juntarse para seguir los partidos y para ir a Balaídos siempre que pueden. También han organizado de manera puntual algún viaje, algo en lo que les gustaría seguir avanzando. «Todo empezó como una manera de reunirnos de vez en cuando nosotros y con Rubén. «A no ser que por los partidos o los entrenamientos no pueda, lo tenemos con nosotros para todas las comidas y cenas que organizamos. Nunca hay ningún tipo de problema».

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Recuerda Adrián con cariño la inauguración del colectivo. «La vivimos con mucha ilusión y salió todo perfecto. En ese momento estaban amigos suyos como Thaylor, Goldar, Borja Iglesias... Que vinieron e hicieron que saliera todo estupendo», rememora. En ese momento Rubén pertenecía al filial, pero se vislumbraba que apuntaba alto. «Nosotros conocemos sus capacidades, sabíamos que tarde o temprano iba a llegar al primer equipo y estamos disfrutando de verle ahí. Es un orgullo», dice.

La lesión ha sido un contratiempo, pero ellos están acostumbrados a poyarle en las duras y en las maduras. «Igual que cuando con las rotaciones no jugaba, nosotros estamos aquí para darle ánimos siempre».

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