«El Celta me ha dado muchas alegrías durante mi enfermedad»

En proceso de recuperación del ictus que sufrió en el 2015, cumple hoy 70 años y recuerda etapa como canterano céltico; se ha visto reflejado en el éxito de Iago Aspas


Vigo / La Voz

Quique Costas cumple hoy 70 años. Vinculado al Barcelona durante alrededor de 40, el vigués nunca ha olvidado sus orígenes. «El Celta lo fue todo en mi carrera, sin él no hubiera venido lo demás», admite quien a día de hoy sigue considerándose celtista, aunque con el corazón dividido cuando los que están en frente son los culés. Año y medio después de sufrir un ictus, sigue su recuperación y se muestra ilusionado cuando habla de un Celta que, durante un proceso de restablecimiento que va «muy poco a poco», le ha dado «muchas alegrías».

-En 1965 se proclama subcampeón de España juvenil con un histórico equipo del Celta. ¿Cómo había llegado al club?

-Todo empezó en el colegio, en los Jesuitas. Jugábamos campeonatos escolares y había un ojeador que había sido central en el Celta muchos años, Pepe Villar, que me vio y fue el que me fichó. Estuve tres años, los que marcaba la etapa juvenil, y luego debuté en el primer equipo. Aquel subcampeonato fue muy especial, perdiendo por la mínima contra el Bilbao. Llegar hasta allí era una ilusión enorme.

-¿Y el salto al primer equipo ese mismo año?

-Imagínate. Soy de Vigo, era celtista desde niño e iba a Balaídos con mi padre cada día de partido. Era una ilusión tremenda. Además, yo jugaba al fútbol por diversión, ser profesional ni se me pasaba por la cabeza. Igual como un sueño, como cualquier crío, pero en lo que había pensado era en irme e Madrid a estudiar como mi hermano, ingeniero industrial. Pero llegó la oportunidad del Celta y la cogí. La vida hay que cogerla como te viene.

 -En su carrera y en su vida pesa mucho el Barcelona. ¿Qué significado tiene el Celta?

 -Todo. Lo del Barcelona es muy importante, pero fue posterior y vino gracias a mis años en el Celta, sin eso no hubiera surgido lo demás. Fichar con 14 años por el Celta juvenil, siendo un chaval que jugaba sin más en el colegio, fue un sueño. Y todo lo vivido en esos años.

-¿Con qué se queda de ese período celeste?

-Fueron tiempos tan positivos… Pero siendo de Vigo no hay nada como conseguir subir con el Celta a Primera en la temporada 68/69, que hicimos un campeonato espectacular, y luego también la clasificación para Europa, aunque ahí ya fue cuando me traspasaron al Barcelona y por un lado me quedó la pena de no haber jugado con el Celta en UEFA aquella primera vez que se consiguió.

-¿Algún gol especial de los que marcó?

-Me acuerdo creo que de todos. Pero como gol relevante uno en un partido en el que ganamos al Bilbao 2-1 en Balaídos en esa última temporada de la clasificación para Europa. Marqué un gol de cabeza y a Iribar, que para mí era un auténtico ídolo en aquel momento.

 -¿Cuál es el recuerdo más agrio que conserva?

-Me acuerdo que había una pista de hockey detrás de la portería si miras arriba a la izquierda, que era donde jugaba el equipo del Celta. Un día entrenando allí, con el campo mojado, me lesioné en el menisco. Luego me pude recuperar pronto, pero en el momento fue una tristeza enorme. Y después la despedida del Celta.

-Jugó su último partido sabiendo que lo era. ¿Qué sensaciones tuvo?

-Para mí fue duro, me costó mucho. Estaba la alegría de tener una oportunidad en el Barcelona, pero sabía que iba a echar de menos a mi familia, Vigo, y por supuesto al Celta, como así fue. Tuve mucha morriña. Todo el mundo me animaba y estaba encantado y al que más complicado se le hacía parecía que era a mí. Luego en Barcelona tenía buenos amigos de la selección juvenil, como Filosía o Rexach, y aunque iba soltero, ya estaba con mi mujer, con la que luego me casé y fue lo mejor que pude hacer. Todo eso lo hizo más fácil.

-En esa última temporada en Vigo le llegó su primera oportunidad con la selección, algo poco frecuente tratándose de un jugador del Celta.

-Sí, debuté en un amistoso en Sevilla contra Alemania, que ganamos 3-1 me parece. Ser futbolista de un equipo más o menos humilde como el Celta y llegar a la selección fue un paso muy importante. Me he sentido muy identificado con Iago Aspas, por lo que su convocatoria ha representado para él y para el club. En mi época viví cómo sacaban chavales de la cantera a los que nos fue bien y revivirlo ahora me da una alegría enorme.

-¿De quécompañeros de su época celeste se acuerda más?

-Había veteranos de los que aprendí mucho, como Las Heras, el portero Ibarreche, Pedrito, Rivera… Y luego compañeros míos ya del Juvenil como Manolo, Lito, el que fue mucho tiempo director deportivo Félix Carnero, Bayona… Formé parte de un equipo importantísimo. También Doblas y Rodilla, con los que tengo mucho contacto ahora gracias a que están al frente de la Agrupación de Veteranos.

-Como técnico mencionaba antes a Pepe Villar.

-Sí, fue el que me permitió llegar al Celta. Me descubrió y me llevó allí, pero no solo eso, sino que me cuidó y se preocupó por mí en todo momento. Había sido jugador mucho tiempo y cuando me ficharon era coordinador de la base. Le estaré agradecido siempre.

-En Barcelona formó una familia. ¿Queda algo de celtismo en sus hijos y nietos?

-Le tienen cariño porque saben de mis magníficas vivencias allí, pero aunque mis hijos nacieron cada uno en un sitio ?Bilbao, de donde es mi mujer; Vigo y Barcelona- vinieron aquí desde pequeñitos y son más del Barcelona.

-¿Y usted con quién va cuando juegan entre sí?

-Pues tengo el corazón un poco dividido. En Barcelona he estado muchos años, pero el Celta me tira muchísimo. En el partido de Balaídos fue una sensación agridulce, maravillado por cómo jugó el Celta y con pena por ver perder al Barcelona. Pero es que ese día al Celta había que darle de comer aparte. Ahora espero que en Copa le pinten el morro al Madrid, que va a ser complicado, pero el Celta puede hacerlo.

 -¿Sigue los partidos habitualmente?

-Sí, sí, claro. El Celta juega muy bien y está sacando adelante las tres competiciones pese a tener una plantilla muy justa. Lo están haciendo fenomenal, una campaña maravillosa y yo estoy pendiente siempre. En este tiempo que llevo enfermo, el Celta me ha dado muchas alegrías. Y me las sigue dando.

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