Brenga Celeste, fuerza asturiana para el Celta

La peña de la comunidad vecina se fundó en agosto del 2015

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Vigo

Presumen de ser la primera peña celtista en Asturias. Y como la mayoría de los celtistas de fuera que se animan a poner en marcha un colectivo de apoyo a su equipo, quizá no sean muchos, pero sí fieles como los que más. Brenga Celeste -su nombre significa «fuerza» en bable- echó a andar en el verano del 2015, formada por un grupo muy dispar de aficionados que encabeza, aunque a él no le guste presumir de ello, José Costas.

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«La cosa empezó con un grupo de celtistas que coincidíamos en foros del equipo. A raíz de ese contacto por Internet nos dimos cuenta de que no estábamos solos en Asturias», señala. Así empezó a rondar sus cabezas la idea. «Nos pusimos en contacto en privado y decidimos dar los pasos para formalizarla», dice. Costas, junto con el presidente, Enrique Lorenzo, y José Manuel Troncoso, otro de los peñistas más activos, tomaron las riendas del asunto hasta que Brenga fue una realidad.

Ahora son 16 los locos por el Celta federados en Asturias. Su principal problema es que son de diferentes puntos de la geografía autonómica y reunirse todos es misión casi imposible. «Estamos muy esparcidos y eso no nos permite juntarnos tanto como nos gustaría», lamenta. La mejor manera de combatir este problema son los viajes con el equipo, que les han llevado no solo a Gijón, sino a Éibar e incluso a Mieres para animar al filial. «Se sorprendieron bastante porque no creo yo que les vaya a ver mucha gente fuera, pero para nosotros es una manera de mantener el contacto con el equipo».

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Costas es de Vigo, como más integrantes también gallegos. Otro está casado con una viguesa y algunos más son asturianos de nacimiento, pero tienen ascendencia gallega que les ha transmitido la afición desde que recuerdan. «Muchos lo tienen como herencia de sus abuelos, que vinieron a vivir aquí, se lo transmitieron a sus hijos y ahora a ellos. Los padres ya son asturianos, pero mantuvieron el arraigo y consiguieron que la tercera generación también sea celtista».

La peña contaba antes con un local propio decorado y aunque ahora han pasado a tener su sede en un bar, este ha seguido el mismo camino. «Lo tenemos todo muy bien organizado, con línea de Internet propia, televisión para ver los partidos. Es la sidrería Los Fresnos y allí se ponen los partidos del Celta sí o sí, que de eso me encargo yo», comenta entre risas.

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En la sede, en Oviedo, José es el único fijo. Algún miembro más de la peña más que se desplace suele acercarse siempre y a eso suman otros simpatizantes. «Hay algunos conocidos que sin ser de la peña, a base de conocernos por Facebook y demás, se han ido animando a veces a venir a algunos partidos», comenta. Con su manera de vivir los partidos se han ganado las simpatías de mucha gente.

«Según sea el partido me tiro de los pelos o salto de alegría. Contagio mucho y he convertido el bar en un espectáculo. No sé si por gracia o por pena, pero se nos acerca gente», cuenta. Él disfruta especialmente después de mucho tiempo de vivir el celtismo en soledad. «Decoro el bar, sobre todo en partidos europeos, y tengo una capa con las estrellas de la UEFA. Es un espectáculo tremendo», admite entre risas.

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El balance de este tiempo es positivo - «un poco caótico al no vivir en el mismo sitio y acordar las cosas por WhatsApp»- Su gran objetivo es seguir creciendo. Y eso, en edad, implica tanto para arriba como para abajo. De momento la más pequeña es la hija de José, Davinia, de seis años. Una celtista asturiana como la que más. Le pasa como con el bar que es sede de Brenga Celeste: no les queda otra.

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