Viveiro Celeste, un impulso a cargo de celtistas de cuna

Creada en el 2013, es la segunda peña del municipio, con un espíritu más joven

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Vigo

La localidad lucense de Viveiro es celeste por partida doble. Al menos en lo que a número de peñas se refiere. Tienen una de las más veteranas, fundada en los años 60, pero también otra de este siglo, que vio la luz hace ahora tres años. Es Viveiro Celeste. «La peña surge de ocho amigos que teníamos en común ser del Celta. La mayoría éramos de la otra peña, pero quisimos hacer otra más juvenil y con un poco más de actividad», señala uno de sus directivos, Pablo Gueimunde. Algunos incluso pertenecen a ambas y la relación es magnífica. Pero querían hacer algo diferente y se pusieron a ello.

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El propio Pablo heredó el celtismo de su abuelo, que era una de las personas que estuvo en la otra peña -bautizada como Peña Excursionista Celtista de Viveiro-, y viajó con ellos más de una vez. «Ellos hacían un par de viajes buenos al año y nosotros quisimos acudir con más frecuencia al estadio. Unos cuantos vamos a todos los partidos y siempre que juntamos gente suficiente, ponemos autobús», señala.

Uno de sus empeños ha sido también que los socios paguen lo menos posible. «Tenemos muchos jóvenes estudiantes y estamos en época de crisis...», recuerda Gueimunde. «A los menores de 18 ya no les cobramos, y aparte tuvimos la suerte de acumular una cantidad importante con un reintegro y una pedrea que da para cubrir los viajes de este año. Nuestro funcionamiento es poner una cuota pequeña que este año, al haber dinero, ya no se pagó».

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Actualmente son alrededor de 70 personas, desde el mayor, de unos 60, hasta los pequeños Thiago y Martín, bebés hijos de socios. Estos últimos son ejemplos de celtistas de cuna, algo que se da mucho en el municipio. «Viveiro fue celtista siempre, hasta que en los 90 hubo alguna transformación de madridistas a deportivistas. También hay peñas del Deportivo y tenemos buena relación, incluso jugamos algún partido y lo pasamos bien», destaca.

Reconoce Pablo que cuando empezaron tenían incluso intención de viajar más de lo que lo hacen - «estamos lejos, es costoso y los horarios tampoco ayudan»-, pero sin embargo lo compensan con una atmósfera inmejorable. «El ambiente es muy bueno. La mayoría somos jóvenes y, aunque estamos abiertos a todo el mundo, no queremos que nadie nos lo estropee porque tenemos una convivencia perfecta, de diez».

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Los malos resultados de las primeras jornadas tampoco lo alteraron. «Sabemos de dónde venimos, se han hecho las cosas bien y el equipo ha crecido mucho». Y con el Celta lo han venido haciendo ellos en los últimos tres años. Ahora van a por más.

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