Alvarito, la peña en la que el homenajeado era uno más

Tras jubilarse, el exmasajista viajaba incluso con el colectivo que lleva su nombre, fundado en 1995 y que siguió adelante tras su muerte, en el 2006

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Vigo

Corría el año 1995 cuando la primera presidenta le dijo a Alvarito que iba a tener una peña con su nombre. «Vino Begoña Vázquez, me dijo que iban a formarla y no me creía nada. Luego les dije que ya me afeitaba todos los días y que no me dieran más jabón», recordaba en una entrevista a La Voz en 1999. Seguramente poco imaginaría el que fue masajista del Celta -y mucho más que eso- durante 30 años que aquel colectivo celtista había llegado para quedarse, incluso después de su propio fallecimiento, en el 2005.

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«Es un verdadero orgullo llevar su nombre. Tuve la suerte de conocerle, de hacer viajes con él y si como profesional era magnífico, como persona no desmerecía para nada», señala el actual presidente, Jesús García. Aunque admite que «tenía su genio, como todos», es el único pero a una persona que llegó a ser un miembro más de la agrupación. «No se creía más que nadie por haberle puesto su nombre. No le daba importancia ni presumía. Tampoco se metía en la organización ni nada de eso. Era una persona muy amena que trataba con todo el mundo», le reconoce.

Se da la circunstancia de que Alvarito murió solo unos pocos días antes de la fecha para la que habían programado un homenaje al saber que estaba enfermo. «Cuando se empezó a poner malito quisimos hacerle un reconocimiento en vida. Lo hicimos igualmente, pero sin él entre nosotros no era lo mismo. Es una espinita que tenemos clavada», lamenta García, que no lleva en la peña desde sus inicios, pero sí lo suficiente para haber tratado mucho a su homenajeado y guardarle un gran cariño que es común a los peñistas.

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Ese afecto por la figura de Alvarito ha hecho que el colectivo haya seguido adelante sin él. Y no solo como una peña inscrita que paga su cuota, sino siendo activa, yendo a Balaídos y organizando varios viajes cada temporada. «Sí que se te pasa por la cabeza que al no estar ya él podía pensarse que la peña tiene menos sentido, pero la mayoría son gente mayor que lleva desde el principio y la ilusión que tienen celtistas de incluso 70 años o más es la que te contagia y te hace continuar».

Aunque en su día llegaron a estar entre los 200 y los 300 integrantes y hoy rondan los 60 -«fue un bajón general motivado por la crisis, no algo que nos haya pasado solo a nosotros», valora García-, nunca han dejado de organizar viajes y actividades. «Claro que seguimos viajando varias veces al año», dice el presidente de una peña que en su día estuvo representando a la afición del Celta en diferentes lugares de Europa en la anterior etapa de UEFA. «Recuerdo llenar nosotoros dos autobues y hacer diez o doce viajes en una temporada. Hoy ya no puede ser así, pero estamos contentos de seguir en marcha».

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En Balaídos la mayoría de juntan en Marcador, el punto de encuentro junto con su sede, la cafetería Alaska. «Llegamos como una hora u hora y media antes y charlamos con el resto de peñistas, con la gente de la Federación... Eso antes del partido, al terminar ya que estemos más o menos tiempo depende del resultado, porque si perdemos ya no paramos tanto», cuenta entre risas. En todo caso, el recuerdo de Alvarito y su celtismo les impulsan a seguir «mientras el cuerpo aguante».

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